miércoles , 23 de octubre, 2019

Mensajes en redes sociales se pueden presentar como prueba en un juicio

El nuevo Código Civil y Comercial establece que la correspondencia tanto tradicional como a través de WhatsApp, Facebook u otro medio electrónico, puede presentarse como prueba. Si la misma es confidencial, se requiere del consentimiento del remitente. 

El nuevo articulado del Código Civil y Comercial contempla la posibilidad de presentar la correspondencia transmitida a través de medios electrónicos como prueba en un proceso judicial.

De esta forma, la normativa incluye los mensajes enviados a través de WhatsApp, Facebook o Instagram, entre otras redes sociales.

Sin embargo, la ley aclara que para ser utilizado como prueba, los mensajes de redes sociales deben aceptarse si se encuentran en perfiles públicos, mientras que si es confidencial, se debe contar con el consentimiento del remitente.

Asimismo, la norma establece que el material puede ser utilizado siempre y cuando no comprometa secretos industriales o comerciales.

De esta forma, las reformas al Código Civil y Comercial legislan sobre las nuevas tecnologías de comunicación, las cuales pueden contener datos sensibles que pueden ser relevantes para la resolución de litigios.

Por otra parte se establece una diferenciación entre información pública o privada. La primera es cuando se tiene acceso por grupos de WhatsApp que integra el oferente del medio probatorio o aquella contenida en un muro de Facebook o Instagram siempre y cuando esté habilitada al público en general.

Cabe remarcar que la validez de la prueba dependerá de cómo se obtenga. Para ello, el artículo 318 del Código Civil y Comercial autoriza la utilización de técnicas y/o conocimientos específicos, con la ayuda de un software o hardware, dejando a salvo la confidencialidad de acuerdo con las exigencias del artículo 18 de la Constitución Nacional.

En este punto, la norma precia que los e-mail que no están firmados digitalmente y tienen solo la firma electrónica, se debe acreditar que pertenece al autor.

La correspondencia es de propiedad del remitente. Sin embargo, una vez entregada la carta postal, abierto el correo electrónico o leído el mensaje de texto, pasa al dominio del destinatario. Si se trata de una comunicación confidencial, para su uso se requerirá la conformidad de ambos.

Por otra parte, el artículo 389 del Código regula la problemática de documentación en poder de terceras personas ajenas al proceso.

Estos no podrían utilizar la información salvo que sean autorizados por el destinatario y también por el remitente, si la correspondencia fuera confidencial.

Finalmente, la ley hace hincapié en la necesidad de mantener la cadena de custodia de la prueba, que informa el lugar de donde se retira la información, la hora de la extracción, y por quiénes pasó hasta llegar a nuestras manos; en definitiva, por dónde pasó la prueba y qué se realizó con ella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *