miércoles , 23 de octubre, 2019

Confirman condena a un banco por aprovecharse de la necesidad de una jubilada

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial ratificó una sentencia contra Banco Piano, el cual deberá indemnizar a la mujer con $50 mil en por daño moral y $100 mil por daño punitivo.

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial confirmó una sentencia contra el Banco Piano por aprovecharse de la necesidad de una jubilada y le ordenó el pago de una indemnización de 50 mil pesos por daño moral y otros 100 mil pesos por daño punitivo.

En su fallo, el Tribunal remarcó que “pese al mínimo ingreso que en concepto de pensión recibía” la clienta, el banco le otorgó un primer crédito y luego otros dos más, “a efectos de que ella pudiera superar las dificultades en las que había quedado colocada a raíz del primero de esos préstamos” y que, “a diferencia de lo que sucede entre particulares, las entidades financieras se encuentran obligadas a investigar la capacidad de repago de sus clientes, como modo de tutelar su propia de cartera de créditos que es el activo principal que tienen.”

De esta forma, el costo financiero total de los tres prestamos superior al 79 por ciento del haber mínimo que percibía la jubilada por parte de la ANSES, el cual era debitado directamente de la cuenta por parte de la entidad.

Por este motivo, el tribunal afirmó que “los parámetros aplicados por el banco debían considerarse abusivos” y remarcó que la mujer es una persona “discapacitada, de 76 años de edad, en situación de vulnerabilidad extrema por carecer de amparo previsional, sin bienes, ni ingresos o recursos que le permitieran una digna subsistencia”.

En lo referente a la aplicación de la multa civil o daño punitivo, el fallo señala que “la conducta de la entidad bancaria demandada que ha sido comprobada en autos, presenta los caracteres que tornan procedente la multa en cuestión”.

“Esa conducta no puede ser convalidada, máxime a la luz de la función que cumple el llamado daño punitivo, en cuanto sirve para desalentar el abuso en el que puede incurrir quien, desde una posición de privilegio, advierte la debilidad del usuario y el largo, tedioso y riesgoso camino que éste habrá de verse obligado a seguir para finalmente, tras la incertidumbre propia de todo juicio, lograr el reconocimiento de su derecho”, agrega.

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