miércoles , 16 de octubre, 2019

Un juez reconoció que hubo una sociedad de hecho entre un hombre y su concubina

El magistrado concluyó que, además de una relación de concubinato, existió durante más de cuatro décadas una sociedad, que ahora debe dividirse por partes iguales.

El juez en lo Civil y Comercial y de Familia de 1º Nominación de Marcos Juárez, José María Tonelli, reconoció la existencia de una sociedad de hecho entre un hombre y una mujer que habían mantenido una relación de pareja durante más de cuatro décadas, por lo que ordenó la disolución de la sociedad y la repartición de los bienes en partes iguales entre ella y los herederos del hombre.

De esta forma, el magistrado hizo lugar a la demanda promovida por la mujer contra los herederos de su expareja, con el que había convivido desde 1964 y hasta la muerte del hombre, en 2009, en un campo ubicado en la Colonia Juárez Celman, pedanía Cruz Alta, departamento Marcos Juárez, que destinaban a la producción rural.

“En relación a los aportes comunes (de trabajo o capital), todos los testigos son contestes en sus declaraciones sobre la labor mutua y cooperativa desarrollada por la pareja. La crianza y cuidado de los animales era realizada en forma común, por supuesto descontando que las tareas más rudimentarias o pesadas quedaban a cargo del Sr. Martini. Aparte de ello, la actora realizaba también las tareas de la casa”, afirmó el magistrado.

Tonelli explicó que, si bien parte de los beneficios de la actividad común se destinaba a la subsistencia de los convivientes, “el excedente era reinvertido en bienes que no ingresaban al patrimonio de la Sra. Cravero, quien veía así afectada su economía, producto de una raigambre cultural patriarcal”.

Asimismo, concluyó que la demandante padeció “una discriminación cruzada de género, por ser mujer, ama de casa, conviviente, y trabajadora en el ámbito rural, en décadas en que la perspectiva de género no se vislumbraba en nuestro país”.

“Tal discriminación no puede dejar de destacarse para entender, si se quiere, el porqué de la inscripción registral de todos los bienes de importancia económica a nombre del integrante masculino de la sociedad. En un contexto de igualdad de género no resulta permisible tal proceder y el sentenciante, como operador jurídico, tiene el deber de reparar tales conductas, bajo riesgo de inobservar los numerosos tratados internacionales que propenden a una sociedad más justa e igualitaria”, argumentó.

De acuerdo con el magistrado, la “clara afectación de la economía” de la mujer, en virtud de “una función estereotipada, subordinada a una relación de poder de género”, se puso de manifiesto tras la muerte de su pareja.

“Tenemos probados los aportes, la participación en los beneficios (y pérdidas) y la affectio societatis, con lo cual resulta que la pareja de convivientes constituían, además de una verdadera familia, una sociedad de hecho, y a partir de la muerte de uno de los integrantes, sobrevino la necesaria partición de los bienes que la componen”, añadió.

En su resolución, Tonelli recalcó que, desde una perspectiva de género y a la luz del principio de equidad, correspondía reconocer a la mujer “una verdadera ‘compensación económica’, entendida esta como una obligación surgida en la existencia de una sociedad de hecho, a la par de un concubinato debidamente consolidado”, para compensar “el desequilibrio ostensible existente durante la relación”, a partir del reparto de los bienes, “en forma equitativa, por ser ambos en partes iguales socios de hecho”.

“Es notable la constante dedicación de la Sra. Cravero para el sostenimiento de la empresa familiar gestada, que redituó en la faz laboral del Sr. Martini, quien, gracias a ello, podía continuar con el desarrollo de sus actividades mercantiles y con el consecuente engrandecimiento de su patrimonio”, concluyó el juez en la resolución.

(Fuente: Prensa Poder Judicial de Córdoba)

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