sábado , 21 de septiembre, 2019

Un juez autorizó a una mujer a donarle un riñón a su concuñada

El magistrado Fontaine tuvo en cuenta que la paciente padece una insuficiencia renal crónica y que se encontraba en lista de espera del INCUCAI desde 2014.

El juez en lo Civil y Comercial de 14º Nominación de la ciudad de Córdoba, Julio L. Fontaine, autorizó que una mujer pueda donar un riñón para que sea trasplantado a su concuñada, de apenas 46 años, que padece una insuficiencia renal crónica y cuya vida corre peligro.

El magistrado hizo lugar al pedido de la donante, representada por la abogada María Belén Carroll de López Amaya, para que se permitiera la ablación de riñón, dado que, por ser concuñada, no se encontraba comprendida dentro de los parientes autorizados a efectuar tal donación, según la Ley 24193.

La peticionante había esgrimido que su concuñada está en lista de espera ante el INCUCAI, para un trasplante renal, desde 2014, a la vez que remarcó que la paciente se somete a diálisis desde noviembre de 2013, lo que le ha ocasionado problemas de trombosis y la necesidad de accesos vasculares en diversos lugares de su cuerpo.

En la resolución, el juez destacó que la autorización judicial resultaba inexorable debido a que la Ley 24193, en principio, limita la posibilidad de una donación entre personas vivas a “cónyuges o convivientes o a parientes consanguíneos o por adopción hasta el cuarto grado, siempre mayor de 18 años y capaz”. Tras haber comprobado que el consentimiento para la ablación era libre, que el trasplante era necesario, y haber descartado un fin económico en la donación, el juez concluyó que no había motivos para impedir la ablación, cuestión a la que tampoco se opuso la fiscal Civil, Comercial y Laboral de 1º Nominación, Alicia García de Solavagione.

“El acto de E. (la donante), si bien puede ser retractado en cualquier momento antes de la intervención quirúrgica, es un profundo acto de amor hacia otra persona, no sólo dándole salud, sino la oportunidad de vivir, y por ello ni el derecho ni el Estado pueden ser ajenos a tan noble acto, en la medida en que no existan razones que lo prohíban. En el caso no hay razón alguna para limitar tal decisión y, por ello, corresponde hacer lugar al pedido formulado, en las condiciones establecidas”, enfatizó Fontaine en su fallo.

Para el magistrado fue determinante que la donante manifestó que “conocía todos los riesgos que la operación conlleva” y dijo que tuvo “oportunidad de analizar todas la consecuencias”, tras lo cual señaló que, si con un solo riñón podía estar bien, “por qué no donar”, demostrando que se trató una decisión propia.

Asimismo, el juez descartó la posibilidad de que mediara un fin lucrativo para llevar adelante la donación, dado que “ambas familias no tienen un buen pasar económico, ya que viven en barrios de clase media, de planes del Gobierno provincial (barrios San Lucas y Juan Pablo II)”. “La donante es ama de casa y tiene una despensa de barrio, junto a su marido, en su casa, y percibe una asignación familiar; la paciente está jubilada con motivo de su cuadro actual (lo que puede presumirse desde que posee PAMI como obra social), y su marido es panadero”, argumentó el juez.

Por otra parte, el juez recalcó que ambas mujeres mantienen una estrecha relación desde hace 13 años y, “si bien no son parientes en los términos legales, fácticamente tienen una relación similar al parentesco”. “No se trata de dos personas ajenas, sino muy cercanas, con un grado de cercanía política que, si bien para la ley no determina parentesco en grado autorizado, existe”, aseveró.

(Fuente: Prensa Tribunal Superior de Justicia)

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