miércoles , 20 de noviembre, 2019

Un hombre también deberá pasar alimentos a la hija de su ex pareja

La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo de San Francisco resolvió que un hombre deberá afrontar la cuota alimentaria no solo de su hija biológica sino también  de la hija de la mujer con la que había convivido durante siete años, lapso durante el cual él mismo le había dispensado el trato de hija.

En tanto la Cámara fijó en 1.400 pesos (700 por cada menor) la suma mensual que deberá pasar a la madre de las niñas, con efecto retroactivo a la fecha de interposición de la demanda por parte de la mujer (8 de mayo de 2009).

De este modo, el tribunal hizo lugar al recurso de apelación formulado por la mujer, en representación de sus dos hijas, contra la resolución del Juzgado Civil, Comercial, Conciliación, Familia, Instrucción, Menores y Faltas de Las Varillas, que había resuelto que la demanda por alimentos sólo procedía respecto de la hija biológica de la pareja y no en relación con la otra menor, fruto de una relación anterior de la mujer.

En la resolución, el camarista Claudio Perrachione esgrimió que, respecto de la hija biológica, el deber alimentario del demandado tiene por base “una obligación legal derivada de la patria potestad”, mientras que respecto de la otra menor es fruto del trato de hija que él mismo forjó.

En el mismo sentido, el vocal destacó: “la aparición de estas estructuras familiares es acompañada por una terminología nueva: ‘padre afín’ o ‘padre de hecho’ o ‘padre social’.

Como consecuencia, el vocal recalcó que, conforme “al deber de obrar y ejercitar los derechos de buena fe (artículo 1198 del Código Civil), quien, como el demandado, asume una conducta jurídicamente relevante, consistente en reconocer y tratar a la menor como una hija suya, no puede pretender luego que se tutele una actuación posterior incompatible con aquella, que en este caso consiste en afirmar que él no tiene obligación alimentaria alguna con la menor nombrada”.

Finalmente, la Cámara tuvo en consideración que la “identidad dinámica” se encuentra especialmente tutelada en la Argentina como consecuencia de la constitucionalización de la “Declaración Internacional de los Derechos del Niño”, que exige tener en cuenta el interés superior del menor, entendido como “el conjunto de bienes necesarios para el desarrollo integral y la protección de la persona y los bienes de un menor, y entre ellos el que más conviene en una situación histórica determinada”. “Bajo estas premisas, no hay dudas de que el ‘mejor interés’ de la menor, exige de que se le reconozca el derecho a percibir alimentos del demandado tal como si se tratara de una hija biológica”, concluyó el tribunal.

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