domingo , 15 de septiembre, 2019

Un accidente de tránsito que terminó en un crimen

Carlos Airaldi es juzgado por aplicar una trompada a otro automovilista y provocarle la muerte. El hecho fue en Unquillo, en septiembre de 2009.
Muchas veces se sostiene que no se debe pelear en la calle, que hay que evitar provocaciones y que iniciar una escalada de violencia puede terminar con consecuencias impensadas. De esto parece que debe estar arrepintiéndose Carlos Nicolás Airaldi (26) quien en la madrugada del 5 de septiembre de 2009 golpeó de una trompada a Silvio Nicolás Tosello Yáñez y le provocó la muerte.
Todo fue producto de una discusión luego de un accidente de tránsito en la avenida principal de Unquillo, cuando el Corsa de Tosello se cruzó de carril y chocó a la Peugeot Partner en la que viajaba Airaldi como acompañante. Los dos conductores comenzaron a charlar, Tosello aparentemente estaba ebrio y comenzó a discutir para que no llamaran a la Policía. Los vehículos se encontraban en el medio de la avenida y el conductor de la Partner dijo que eso no era posible. Según cuentan, Tosello lo amenazó: “Te voy a cortar el cogote”. Cuando las cosas se estaban poniendo ásperas, apareció de atrás Airaldi y le asestó una trompada a Tosello en la mandíbula, que se fracturó. Cayendo hacia atrás, la víctima del golpe se fracturó la parte posterior del cráneo y falleció tres días después en el Hospital Córdoba.
Luego de varios meses de instrucción, la causa inició ayer su juicio. Airaldi (26) declaró por el homicidio preterintencional de Tosello y reconoció que le propinó una trompada pero sostuvo que no tuvo la intención de matarlo. Además de pedir las disculpas a los familiares de la víctima, Airaldi se justificó al señalar que Tosello estaba alterado y amenazó al conductor de su vehículo. “Te voy a cortar el cogote”, aseguró ayer que la víctima le dijo a su amigo.
El debate oral se desarrolla en la Cámara 6ª del Crimen –a cargo del juez Daniel Ottonello y con Marcelo Altamirano de acusador– y pasó a cuarto intermedio hasta el miércoles próximo, día en que declarará un forense, el conductor de la Partner y uno de sus hijos.
El homicidio preterintencional, según el Código Penal, se aplica a quien quiere causar un daño en la salud o el cuerpo de alguien y, en cambio, le produce la muerte. Se considera preterintencional (“más allá” o “fuera” de la intención) cuando el medio empleado –en este caso una trompada– “no debía razonablemente ocasionar al muerte”. Se prevé una pena de reclusión de tres a seis años o prisión de uno a tres años.

 

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