sábado , 19 de octubre, 2019

Susana Leiva fue golpeada, apuñalada y murió estrangulada

La autopsia reveló que la empleada doméstica murió estrangulada manualmente, aunque también recibió cuatro puntazos en el abdomen, golpes en el rostro y quemaduras de cigarrillo. Su marido se negó a declarar.

La empleada doméstica asesinada en Temperley, Susana Leiva, murió estrangulada manualmente, aunque también recibió cuatro puntazos en el abdomen, golpes en el rostro y quemaduras de cigarrillo, según confirmó la autopsia.

Fuentes de la investigación informaron que los médicos forenses de la morgue judicial de Lomas de Zamora también estimaron la data de muerte entre la noche del jueves y la madrugada del viernes pasado, lo que coincide con el momento de la desaparición de la víctima.

Los voceros explicaron que pese a que al momento del hallazgo el cuerpo presentaba signos cadavéricos que hicieron estimar una data de 24 a 36 horas, los forenses tuvieron en cuenta algunas variables relacionadas a las condiciones del pozo ciego donde fue hallado el cadáver, para modificar cronotodiagnóstico.

“Las bajas temperaturas, la falta de luz solar y de determinada fauna cadavérica influyeron dentro del pozo. El cadáver fue colocado en un sitio que actuó prácticamente como una heladera retardando el proceso de putrefacción”, dijo una fuente judicial.

Los forenses detectaron entre las lesiones de carácter vital algunos golpes en el rostro, quemaduras de cigarrillo en la zona dorsal y cuatro pequeñas heridas punzo cortantes en el abdomen, alguna de ellas con hemorragia interna. Pero las fuentes aclararon que ninguna de esas lesiones le causaron la muerte.

Una vez golpeada, quemada y apuñalada, el asesino la terminó estrangulando con sus propias manos. Esa fue la causa de la muerte”, dijo una de las fuentes consultadas.

Los médicos de la morgue de Lomas de Zamora tomaron muestras de tejidos para los estudios complementarios a la autopsia y también extrajeron el “humor vítreo”, que es un líquido que se extrae de los globos oculares y que al analizar su nivel de potasio sirve para calcular con mayor precisión la data de la muerte.

Respecto a Alberto Ponce, el ayudante de portero detenido por el crimen de su mujer, se negó hoy a declarar ante el fiscal de la causa.

Si bien se esperaba que repitiera un presunta autoincriminación que le contó a la policía en uno de sus traslados, esta vez, frente al fiscal Héctor Toneguzzo, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3, Ponce siguió el consejo de su defensor oficial y no declaró.

El abogado de la familia de víctima, Jorge Monastersky, indicó que “el fiscal le dijo claramente al imputado que si no iba a contestar preguntas, le hiciera caso a su defensor y no dijera ni una sola palabra”.

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