domingo , 22 de septiembre, 2019

Prisión preventiva para el policía acusado de matar a un jugador de Banfield

El juez de Garantías de Lomas de Zamora, Gabriel Vitale, dispuso que el oficial David Ramón Benítez continúe preso por “homicidio agravado por el uso de un arma de fuego”. El agente mató a Lautaro Bugatto al disparar contra delincuentes para evitar un asalto
El mes pasado, un episodio policial se convirtió en un drama porque un efectivo disparó contra delincuentes en la localidad bonaerense de Burzaco, y asesinó de un tiro en la espalda al futbolista de Banfield.
Fuentes judiciales informaron que el juez Vitale rechazó tanto el sobreseimiento del acusado como el cambio de calificación a la figura de la “legítima defensa” planteada por la defensa.
El magistrado dispuso que el oficial David Ramón Benítez continúe preso por “homicidio agravado por el uso de un arma de fuego”.
El hecho
Bugatto (20), un lateral izquierdo que esta temporada estaba a préstamo en Tristán Suárez procedente del club Banfield, fue asesinado en un presunto caso de impericia e imprudencia policial.
El accionar del policía fue condenado y recibió duras críticas por parte de la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el ministro de Justicia y Seguridad provincial, Ricardo Casal.
El hecho ocurrió cerca de las 3 del 6 de mayo pasado en el cruce de avenida Monteverde y Pedro Goyena, de Burzaco, partido de Almirante Brown, en el sur del conurbano bonaerense, donde Benítez, un oficial de la Policía de Buenos Aires 2 que estaba franco de servicio y vestido de civil, circulaba por allí a bordo de un Renault 12 junto a su esposa, mientras que delante del auto iban su hija menor de edad y su hermana en un ciclomotor marca Zanella.
Según las fuentes, los familiares de Benítez denunciaron que dos delincuentes armados quisieron robar el ciclomotor, por lo que el policía trató de evitarlo y efectuó varios disparos con su arma reglamentaria hacia los asaltantes.
Uno de estos balazos impactó en el cuerpo de Bugatto, quien estaba ubicado a unos 30 metros de distancia, en la puerta de su casa junto a un hermano y dos amigos con los que iba a salir a bailar; el futbolista recibió un tiro en la espalda, por lo que sus amigos lo cargaron en el auto y lo llevaron hasta la Clínica Burzaco, donde murió poco después.
En su indagatoria, Benítez admitió haber usado su arma pero dijo que lo hizo en defensa propia luego de que a él le dispararan primero los delincuentes, algo que no fue avalado ni por testigos imparciales ni por las pericias balísticas.
Al menos tres testigos vieron a Benítez ubicarse en la mitad de la calle y efectuar varios disparos sin que recibiera ataque alguno por parte de los supuestos asaltantes.
El día del hecho se secuestraron siete vainas servidas de pistola 9 milímetros, todas del mismo calibre que el arma reglamentaria de Benítez.
Además, en la escena del crimen los peritos no advirtieron signos de que se hubiera disparado una segunda arma ni observaron impactos de bala en el auto del policía.
Las pericias confirmaron más tarde que todos las proyectiles y vainas colectadas en el lugar del hecho, entre ellas la bala extraída del cuerpo de Bugatto, fueron disparadas por una misma arma: la pistola de Benítez.
En su declaración indagatoria, Benítez también admitió que hacía un año y medio que no disparaba su pistola y que creía haber herido a los dos delincuentes que asaltaron a sus familiares.
Un adolescente de 17 años que apareció baleado poco después del crimen en la misma clínica adonde había sido trasladado Bugatto, quedó identificado en la causa pero no surgieron elementos que permitieran determinar con certeza si fue uno de los presuntos asaltantes descritos por el policía Benítez.

 

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