jueves , 21 de noviembre, 2019

Prisión perpetua a Adalberto Cuello por el crimen de Tomás

El padrastro del niño, de 9 años, fue condenado por homicidio calificado por alevosía. Los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Junín consideraron que actuó con premeditación.

Adalberto Cuello fue condenado ayer a prisión perpetua por el “homicidio calificado por alevosía” del niño Tomás Dameno Santillán, de 9 años, ocurrido en la localidad de Lincoln.

La condena fue dictada esta tarde como cierre del juicio celebrado por el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de la ciudad de Junín.

Los jueces Miguel Ángel Vilaseca Parisi, Karina Lorena Piegari y Claudia Beatriz Dana, integrantes del tribunal, consideraron que Cuello asesinó al niño Tomás, hijo de su ex pareja, con un “objeto romo” y que su acción fue el corolario de “una acción premeditada”.

El fiscal del caso, Javier Ochaizpuro, había solicitado “prisión perpetua” para el imputado, quien durante la lectura del juicio se mostró atento y cabizbajo.

Al ser retirado de la sala, los familiares de Tomás intentaron agredir a Cuello, mientras que la madre del pequeño sufrió una crisis de nervios.Adalberto Cuello fue condenado hoy a prisión perpetua por el “homicidio calificado por alevosía” del niño Tomás Dameno Santillán, de 9 años, ocurrido en la localidad de Lincoln.

Al ser retirado de la sala, los familiares de Tomás intentaron agredir a Cuello, mientras que la madre del pequeño sufrió una crisis de nervios.

Tomás desapareció el mediodía del 15 de noviembre de 2011, alrededor de las 12.15, cuando salió de la escuela rumbo a su casa, en la localidad de Lincoln, ubicada unos 300 kilómetros al oeste de Capital Federal.

Al no tener noticias suyas, su madre radicó una denuncia y, tras una intensa búsqueda, el cuerpo golpeado de Tomás fue hallado el 17 de noviembre en el predio rural “La Vieja”, en las afueras de Lincoln.

Desde entonces, la pesquisa estuvo orientada a Cuello como principal sospechoso ya que abundaban testigos que indicaban que el hombre no tenía buena relación con el niño, al que responsabilizaba por la ruptura de la relación con su madre, de quien se había separado.

Entre los principales elementos que incriminan a Cuello se encuentra una pala de punta que el acusado -albañil- usaba para trabajar, que según la autopsia sería compatible con las heridas en el cráneo de Tomás y que fue hallada cerca de la escena del crimen, junto a la mochila y el guardapolvo del niño.

Además, fueron relevantes las declaraciones de un primo de Tomás, que a excepción del día de la desaparición solía regresar con él a la casa tras salir de la escuela, quien durante el debate contó que Cuello había comenzado a seguirlos 15 días antes y que esa situación les provocaba mucho miedo.

El primo de Tomás, de ocho años, dijo que cuando veían la camioneta de Cuello a “Tomi le daban ganas de hacer pis y le dolía la panza”.

Uno de los peritajes más importantes realizados durante la pesquisa fue el que se efectuó sobre el auto Fiat Palio Weekend de la novia de Cuello, María Inés Márquez, que el acusado manejaba el día del crimen, en el que se encontraron rastros genéticos de Tomás en el asiento trasero del vehículo.

Según declaró la médica forense que hizo la autopsia sobre el cadáver del niño, Mirta Mollo, Tomás recibió tres golpes con un elemento contundente -probablemente la pala hallada en la escena del crimen- y estimó que el asesino era zurdo, como Cuello.

 

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