jueves , 22 de agosto, 2019

Preocupa el nivel de plomo detectado en niños cordobeses

Un estudio realizado en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) revela un riesgo oculto para los niños de Argentina.

En niños, la intoxicación baja con plomo está asociada al síndrome de hiperactividad, falta de atención y disminución del coeficiente intelectual.

En el país no se han realizado análisis de este metal en sangre. Tras varios análisis, Estados Unidos fijó como límite en niños cinco microgramos por decilitro de sangre (µg/dl).

Una investigación del Instituto de Farmacología Experimental de Córdoba (Ifec), de Conicet y la UNC, revela que una parte importante de la población infantil podría estar expuesta a este metal.

El trabajo fue difundido ayer por la agencia universitaria de comunicación de ciencia, arte y tecnología, UNCiencia, recientemente creada por la Casa de Trejo.

Para su tesis, Samanta Martínez, dirigida por Miriam Virgolini, evaluó el nivel de plomo en sangre de 161 niños que ingresaron por consultas al Hospital de Niños de Córdoba entre 2009 y 2010.

En 28 casos (16,7 por ciento) se superaba el límite fijado por Estados Unidos, la referencia para Argentina. Tres niños tenían más de 20 µg/dl.

“Fue una muestra chica, pero es uno de los pocos estudios que tenemos en la Argentina”, aclara Virgolini.

Para los investigadores, los resultados son preocupantes, si se tiene que la escala del relevamiento fue reducida y que los menores examinados fueron escogidos al azar.

“Aún no tomamos conciencia de que los chicos son una población vulnerable. Todavía se asocia este tóxico a enfermedades profesionales como el saturnismo”, explicó Virgolini.

Y agregó: “Necesitamos identificar poblaciones de riesgo, por ejemplo los niños que viven en cercanías de cinturones industriales”. 

Incluso expuestos a dosis bajas o moderadas (que superen los cinco microgramos por decilitro), con el tiempo, los menores pueden sufrir síndrome de hiperactividad, falta de atención y disminución del coeficiente intelectual.

“Casi siempre son cambios sutiles, que pueden observarse cuando comienzan el colegio, cuando necesitan concentración o formar hábitos de estudio”, explica Virgolini.

Según Virgolini, el riesgo más preocupante son las pinturas que contienen plomo, que si bien se prohibieron en Argentina en 2004, no se controlan.

“Abunda, sobre todo, en los tonos más coloridos de las tinturas, pero sus fuentes son múltiples”, sostuvo.

(Fuente: lavoz.com.ar)

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