jueves , 17 de octubre, 2019

Polémica por el proyecto para instalar cámaras en guarderías y geriátricos

El proyecto presentado por el legislador oficialista Sergio Busso para instalar cámaras de seguridad en guarderías y geriátricos, despertó una fuerte polémica ya que pone en contraposición los derechos tanto de los docentes como de los niños.

Por un lado, la iniciativa busca instalar cámaras para que los padres puedan seguir desde la web las actividades de sus hijos y el trato de los maestros y de esta forma prevenir cualquier caso de abuso o violencia los niños, sin embargo el cuestionamiento al proyecto surge por la exposición que implica para los niños y porque violaría el derecho a la privacidad.

Inspirada en el trágico hecho de la guardería de San Isidro, donde un padre descubrió los abusos a los que eran sometidos los niños que concurrían a la dependencia, la propuesta legislativa no contempla que muchas veces desde la escuela se detectaron casos de violencia familiar y abusos de menores en sus propios hogares, y muchas otras significa un circulo de mayor contención que la familia.

¿Qué garantías tendrás los padres que sus hijos serán observados solo por ellos? ¿Cuál será el límite del acceso a las cámaras?. Distinto sería si la propuesta de Busso previera que las cámaras serán observadas por personal especializado del Ministerio de Educación.

En un primer momento, la mayoría de los padres y dueños de guarderías manifestaron su respaldo a la norma desde el criterio de seguridad, inmediatamente comenzaron a plantearse dudas cuestionamientos al aspecto pedagógico. En tanto, especialistas y docentes expresaron su rechazo a la propuesta.

El proyecto establece que se instalen videocámaras en “todas las dependencias que se utilizan para prestar servicios de albergue, atención y cuidado” para que padres y tutores puedan seguir por la Web lo que ocurre y propone al Ministerio de Seguridad como la entidad de aplicación que regulará esta iniciativa.

La iniciativa busca además que el uso sea restringido a los padres, tutores o personas responsables, mediante claves y contraseñas personalizadas, y también que las cámaras dispongan “de visión nocturna para grabar las 24 horas de manera continua”.

Si bien, el proyecto establece una integración con las carteras de Educación y de Salud para la aplicación de la norma, el ministro Walter Grahovac aseguró que “no fuimos consultados para este proyecto y no lo he leído. De todos modos, el Ministerio de Educación de la Provincia no tiene guarderías ni jardines maternales bajo su órbita”.

Al responder a las críticas desde el punto de vista pedagógico, el legislador Busso dijo que se malinterpreta el proyecto y explicó que su idea “no abarca al tema educativo; pretende regular la prestación de servicios. Lo que se quiere es proteger a los niños y los ancianos, a partir de algunas cosas que han sucedido”.

Además, el parlamentario oficialista destacó que “algunos jardines ya tienen este sistema voluntariamente, como un servicio más” y aclaró que la iniciativa está abierta a sugerencias, y aspectos que seguramente se corregirían con la reglamentación.

Asimismo, el legislador de Unión por Córdoba defendió la iniciativa y llamó a “no tener prejuicio“ porque “se trata de una herramienta de actualidad para ayudar a reforzar la confianza”.

Si bien las dueñas de guarderías en general están de acuerdo con la idea, manifestaron sus dudas al respecto. Consideraron que de esta forma se quebraría la confianza entre el docente y los padres, y podría generar un comportamiento paranoico.

Desde la Uepc, la secretaria adjunta del gremio, Zulema Miretti consideró que “hay otras formas de controlar. Es una acción equivocada” y anticipó su rechazo a la iniciativa.

Cuestionó que “se está filmando a un niño de corta edad” y agregó que “no puede instalarse una cámara en el aula. Nos oponemos”.

Por su parte, Eduerne esteves, Directora de Escuela de Ciencias de la Educación, se manifestó en contra de la propuesta al considerar que “lesiona la autoridad pedagógica del docente” y que “va a generar algún tipo de control obsesivos”.

“No considero que las cámaras sean una solución”, dijo Esteves y llamó a “buscar las soluciones en controlar la calidad del trabajo docente”.

En este sentido, la especialista explicó que se trata de “una etapa muy vulnerable y tener una cámara que este filmando me parece invasivo, vulnera la privacidad necesaria que necesitan los niños y los ancianos para estar en sus ambientes”.

Asimismo advirtió que las filmaciones pueden ser malinterpretadas y que “puede ser utilizado para contradecir situaciones”.

Además, Esteves dijo que “los controles hechos a través de cámara sobre los niños no va a generar un clima de confianza e intimidad para que allí pueda suceder algo educativo” y lamentó que se pretenda “convertir un espacio que debería ser educativo en un espacio al estilo gran hermano”.

Finalmente, destacó que “en la mayoría de los lugar no hay cámaras y estas cosas no ocurren” y reiteró su preocupación por que se pueda generar un comportamiento paranoico tanto en los padres como en los docentes.

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