sábado , 20 de julio, 2019

Piden explicaciones a Evo Morales por la muerte de un argentino en Bolivia

Osvaldo Oteman envió una carta al presidente para esclarecer el fallecimiento de su hijo, quien habría sido asesinado por su familia política.
El músico argentino Gustavo Oteman, de 32 años, fue hallado muerto en un hotel de La Paz, Bolivia, en un misterioso hecho, no sólo por las circunstancias en que habría fallecido, sino por el apuro de su mujer al querer cremarlo al día siguiente, lo que fue evitado por el padre de la víctima, quien acusa a su nuera de estar involucrada en el caso y le pidió al presidente Evo Morales “una aclaración urgente”.
El hecho, conocido en las últimas horas, ocurrió el 26 de julio de 2010 en el marco de una supuesta disputa que Oteman tenía con la familia de su esposa, que lo acusaba de bígamo, lo que para el padre de la víctima fue el desencadenante del presunto crimen de su hijo.
Para la Justicia de Bolivia, Oteman se suicidó y la autopsia sostuvo que falleció por “asfixia mecánica por sofocación por broncoaspiración”, pero una necropsia realizada en Buenos Aires concluyó que Oteman sufrió un golpe en la cabeza, acción “altamente sugestiva de homicidio”.
Encubrimiento y poder. “Se está haciendo un encubrimiento de mucha gente que está involucrada, por lo que se hace difícil investigar. La familia de ella no lo quería y buscaban que se alejara. Quiero que se haga justicia y que pague el culpable”, le dijo a DyN Osvaldo Oteman, padre de Gustavo, quien en diciembre regresó de Bolivia tras investigar tres meses el caso.
Oteman logró que sea apartado de la causa el fiscal, a quien denunció por corrupción. Además, le escribió una carta al presidente boliviano, Evo Morales: “Me permito solicitarle muy respetuosamente se pida una aclaración del hecho, considerando que todas las instituciones que le confiere su mandato pueda pedir los informes necesarios y pedir una aclaración urgente del caso en definitiva”.
La familia Oteman se radicó en Estados Unidos en 2000, donde Gustavo conoció a una argentina. Se casaron y tuvieron un hijo, hoy de 4 años. La mujer fue trasladada por trabajo a Cochabamba en 2008 por dos años y al regresar a Estados Unidos Gustavo no pudo entrar por problemas migratorios y volvió a Mar del Plata, de donde era oriundo. Su mujer y su hijo volvieron de vacaciones a La Paz en junio de 2010 y Gustavo viajó para estar con ellos.
“Mi hijo me dijo que quería volver a Argentina porque la estaba pasando mal ya que la esposa estaba muy distante y el suegro lo trataba de bígamo”, contó Oteman.
Antes de casarse con esta mujer, Gustavo había estado casado con una estadounidense, de quien se divorció al año. “Le pidió a su ex un comprobante de que estaban divorciados pero el suegro le dijo ‘eso lo podés haber inventado vos'”, agregó Oteman. El suegro de Gustavo, contó Oteman, es familiar directo del cuatro veces presidente de Bolivia, Víctor Paz Estenssoro.
Cuatro días antes de que encontraran muerto a Gustavo, padre e hijo tuvieron la última conversación. “El 22 de julio de 2010 Gustavo me llamó y me dijo que estaba todo mal porque la mujer le pidió el divorcio. También me dijo que tuvo una discusión con su suegra, porque la escuchó por teléfono hablar mal de él, y que lo arañó, lo pateó y para pararla le puso el brazo en el cuello contra la pared”, relató.
Tras la discusión, Gustavo se fue al Hotel Torino, de La Paz, donde fue encontrado muerto en la habitación 63 el mediodía del 26 de julio de 2010: llevaba fallecido 38 horas. La familia se enteró de la triste noticia por un llamado a Mar del Plata de la esposa, quien les anunció que iba a cremar el cuerpo, a lo que Osvaldo Oteman se opuso y logró frenar la decisión de su nuera con la intervención del entonces cónsul argentino en Bolivia, Gustavo García, contó el hombre.
Similitudes con otro caso. La investigación por la muerte de Oteman se parece al caso de Panagiota Alexopoulos, quien quiso cremar el cuerpo de su pareja. Julio Caprarulo, al denunciar su muerte como natural para encubrir que fue asesinado en noviembre en Avellaneda, hecho por el que la mujer está detenida.
La autopsia en Bolivia arrojó que Gustavo murió por “asfixia mecánica por sofocación por broncoaspiración” y que en el cuerpo no había alcohol ni sustancias tóxicas.
La familia logró repatriar el cuerpo. “Tenía arañada la cara, un hematoma en la nariz. Empecé a juntar dinero para viajar a Bolivia y saber qué pasó”, recordó el padre, quien viajó a La Paz y logró la autorización del Ministerio de Justicia para una necropsia en Mar del Plata que realizó la Policía Bonaerense. La necropsia concluyó que Gustavo murió por “el traumatismo encefalocraneano por contusión con o contra objeto romo en región occipital” y que “la etiología de la muerte, es altamente sugestiva de homicidio”.
En octubre de 2011, Osvaldo volvió a La Paz para investigar el hecho y se alojó en la misma habitación donde fue encontrado muerto Gustavo. “No dejé de ver cada recoveco del lugar”, dijo.
“La autopsia también decía que Gustavo tenía dos golpes en el cráneo y una contusión interna en la tráquea pero eso no figuró en la causa”, explicó.
“El fiscal Sergio Céspedes Álvarez retrasó todo. Había pendiente 10 citaciones de empleados del hotel, el allanamiento, el nombramiento del perito fotográfico, el informe del médico forense para que explique las contradicciones entre la autopsia y la necropsia”, denunció.
Por eso pidió su apartamiento, lo que fue aceptado el dos de diciembre por la Fiscal del Distrito La Paz, Betty Yañiquez, quien lo reemplazó por Patricia Santos. Oteman también denunció a Céspedes Álvarez por corrupción: “En una charla en un bar presencié como arreglaba con un abogado el pago de dinero para cambiar la imputación a una persona acusada de apuñalar a otra”.
El padre apunta a la familia de la mujer, quien desde que Gustavo apareció muerto no volvió a llamarlo: “Mi hipótesis es que están involucrados con el crimen. No digo que lo hayan querido matar, sino que le quisieron dar un escarmiento y se les fue la mano. La familia no lo quería y buscaba que se alejara”.
En ese marco envió cartas pidiendo ayuda a los ministerios de Derechos Humanos y de Transparencia y a Evo Morales. “Estoy seguro de poder contar con su cooperación conocedor de su espíritu de colaboración con la gente necesitada”, le dijo a Evo en la nota el 23 de noviembre pasado y le pidió una reunión.
“Quiero justicia y que pague el culpable. Es mi misión. Dejé de trabajar y no pararé hasta que se haga justicia. Habiendo tantas irregularidades no puedo dejar esto así”, reclama.

 

 

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