domingo , 15 de septiembre, 2019

Peralta habría conocido a Rocío en la escuela

Omar Peralta (26), el presunto asesino de la niña Rocío Barletta (11), conocía a su víctima de la escuela a la que asistía y adonde el acusado acompañaba a una sobrina. Esto trasciende de la causa a partir del testimonio de una hermana de Rocío, que ayer concurrió a la Fiscalía de Distrito IV, Turno 3, para afirmar que sabía que Peralta vivió el año pasado frente a la escuela Arturo Capdevila.
Pero, además, Rocío y la sobrina de Peralta compartían una actividad extraescolar en ese establecimiento: la práctica de danza. Y, según la declaración de la hermana de la víctima, allí Peralta concurría hasta el presente para acompañar a esa sobrina.
Si bien en la fiscalía se negaron a formular comentarios al respecto, el abogado querellante que representa a los Barletta, Carlos Nayi, confirmó el testimonio de la adolescente y parte de su contenido.
A partir del levantamiento del secreto de sumario –luego de la indagatoria al imputado de homicidio criminis causae en concurso real con abuso sexual con acceso carnal– permitió al abogado exhibir la fotografía del acusado a los padres y hermanos de Rocío. Ninguno reconoció a Peralta.
Pero la hermana de 13 años relató que en el velorio una amiguita de Rocío y su papá le contaron los detalles que ayer se incorporaron a la causa: que Peralta había vivido al frente de la escuela y que hasta el cruento episodio acompañaba a su sobrina a la actividad que compartía con la víctima. La chica que hizo la confesión iba a danza con Rocío y con la sobrina del acusado.
¿Por qué subió al auto? Como se informó oportunamente, Rocío subió a un automóvil Regatta azul a la vuelta de su casa, en barrio Ameghino Norte, el mediodía del pasado jueves 5 de abril. Luego fue violada, presumiblemente en la casa de Peralta, quien luego la asesinó, trasladó, escondió y quemó su cadáver, según se instruye.
El testigo clave, un guardiacárcel jubilado que vive al frente de donde se detuvo el auto, relató que la niña estuvo charlando entre cinco y 10 minutos con el conductor y que luego se subió al vehículo.
Hasta ayer, fue una incógnita digna de resolver saber qué hizo el presunto homicida para convencer a una niña de cierta edad para que suba a su auto. Ahora se sabe que ya la conocía de la escuela y esto se une a una bolsa de caramelos que habría servido para convencerla y que fue secuestrada en la casa del imputado la noche que la Policía cayó para allanar.
Pruebas contundentes. La causa instruida por María Dolores Romero Díaz está llena de detalles desgarradores por la violencia ejercida contra la víctima. Pero, además, reúne un cúmulo de pruebas contundentes que hacen que el círculo que rodea a Peralta se cierre cada vez más en torno suyo.
Otro trámite judicial que se cumplió ayer fue el reconocimiento que hicieron los padres y la hermana de Rocío de las ropas que vistió el día que fue raptada. Con toda certeza, individualizaron cada una de esas prendas que fueron secuestradas nada menos que de la casa de Peralta.
En la fiscalía, tienen dos testimonios claves (el del guardiacárcel y de aquellos que vieron tirar el cadáver en El Diquecito desde el mismo auto), el Regatta que Peralta tenía estacionado en su casa, las prendas y el resultado de la autopsia. Aún no hay muestras de ADN cotejadas, pero serán tomadas oportunamente de las prendas que se elijan para recién cotejarlas con la víctima y el victimario.
Sin embargo, para un conocedor de estas causas y con las primeras pruebas reunidas (los testimonios, el auto, el material secuestrado, la autopsia), en épocas en las cuales no había ADN ya había suficientes indicios para llevar a juicio a Peralta. Cuando decidan tomar material genético, será para determinar con certeza quién es el violador y asesino de Rocío.

 

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