martes , 15 de octubre, 2019

Para una jueza de Río Segundo, la prostitución no es un trabajo

Se trata de María de los Ángeles Palacio de Arato quien rechazó la acción de amparo promovida por el dueño de una whiskería de Oncativo y exhortó a las autoridades provinciales a que les brinden posibilidades de trabajo digno.

La jueza de Control, Niñez, Juventud, y Penal Juvenil y Faltas de Río Segundo, María de los Ángeles Palacio de Arato, concluyó que no es arbitraria, irrazonable ni manifiestamente ilegal la Ley 10060, que dispone la inmediata clausura de whiskerías, cabarets, clubes nocturnos, boîtes o establecimientos de alterne en Córdoba.

Así lo hizo al rechazar la acción de amparo promovida por el propietario de la whiskería/hotel “El Lagarto”, de Oncativo, y por seis autodenominadas trabajadoras sexuales.

Respecto de las mujeres, la magistrada exhortó a las autoridades provinciales a que les brinden “la posibilidad de un trabajo digno que les permita salir de la situación de vulnerabilidad” en que se encuentran como consecuencia de la prostitución.

A diferencia de los demandantes, que esgrimían que la norma vulneraba su derecho a desplegar una actividad lícita, la jueza concluyó que carecían de legitimación para solicitar la declaración de inconstitucionalidad de la Ley 10060, ya que “en la base de su reclamo subyace el de una actividad no permitida por las leyes”. En efecto, destacó la íntima conexión entre la trata de personas y la explotación de la prostitución ajena.

Palacio de Arato añadió que, con acierto, se sostiene que “no debe hacerse distinción entre prostitución y trata forzada y la voluntaria, ni entre prostitución infantil y adulta, ni diferenciar entre menores y mayores de 18 años”, dado que dichas distinciones “legitiman prácticas de explotación sexual al transformarla en aceptables y permisibles”.

“La prostitución es una forma de violencia contra las mujeres, de violación de los derechos de las humanas, de la explotación sexual, institución fundamental en la construcción de una sexualidad basada en el dominio masculino y la sumisión femenina y en la cosificación de nuestros cuerpos. No es por tanto, una expresión de la libertad sexual de las mujeres”, argumentó.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *