Domingo , 30 de Abril, 2017

Murió en Sevilla la Duquesa de Alba

La duquesa de Alba, Cayetana Fitz James Stuart, uno de los personajes más famosos de España, falleció a los 88 años en el Palacio de Dueñas, su residencia de Sevilla, rodeada por sus familiares.

El pasado martes la aristócrata había sido trasladada a su casa por deseo expreso de su familia debido al empeoramiento de una neumonía que padecía y por la que había sido hospitalizada.

La noticia de la muerte de la duquesa de Alba fue confirmada por el alcalde de la capital andaluza, Juan Ignacio Zoido, que a través de su cuenta de Twitter recordó a esta mujer que “siempre llevó a Sevilla en el corazón y por eso permanecerá para siempre en el corazón de Sevilla”.

La aristócrata, nacida en Madrid, pero sevillana de adopción, es la mujer con más títulos nobiliarios del mundo y XVIII heredera de la casa de Alba, una de las principales familias nobiliarias de España.

La excéntrica anciana era uno de los personajes más populares del país ibérico, conocida por su permanente rebeldía, amiga de la farándula y habitual en la prensa “rosa”, que en las últimas décadas fue mostrando su deterioro físico y su abuso de las cirugías estéticas y el botox.

Aficionada al baile flamenco, amante del arte y aficionada a los deportes, la duquesa de Alba se forjó una fama de moderna, “hippie”, muy alejada de los comportamientos de la aristocracia de su época, y se convirtió en todo un ícono de la vida social de España.

Era un personaje habitual en la famosa Feria de Abril de Sevilla, y frecuentaba a toreros y artistas varios, con los que le gustaba compartir tardes enteras.

“Vive y deja vivir, ese es mi lema”. Esta máxima, recogida en su autobiografía “Yo, Cayetana”, fue llevada a cabo por la duquesa hasta el último momento de su vida.

Su último acto de rebeldía fue casarse en 2011 con su tercer marido, Alfonso Díez, 25 años más joven que ella, en una decisión que no contaba con el consentimiento de sus seis hijos.

Quienes la conocían aseguran que era “vitalista”, tenía un gran sentido del humor, y era apasionada en todo lo que hacía. Su vida transcurrió entre fiesta y obras benéficas. Era una señora “muy solidaria”, destacó el alcalde de Sevilla.

Su apellido está unido al patrimonio material y cultural de la casa de Alba, que incluye palacios, tierras, fincas, empresa y numerosas obras de arte, de difícil tasación. La revista Forbes estimó su patrimonio en 3.200 millones de euros, lo que la convirtió en la quinta persona más rica de España.

(Fuente: Télam)

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