sábado , 14 de diciembre, 2019

La Municipalidad postergó hasta mayo la adhesión al Repat

El gobierno municipal había prometido mejorar su carné e integrarse al Registro Provincial de Antecedentes de Tránsito el 2 de enero. Hasta mayo los conductores de Capital podrán seguir tramitando su permiso en ciudades vecinas.

La Municipalidad de Córdoba continuará, al menos hasta mayo, sin adherir oficialmente al Registro Provincial de Antecedentes de Tránsito (Repat) por lo que, hasta entonces, los conductores de Capital podrán seguir tramitando su permiso en ciudades vecinas, ya que el sistema informático lo per¬mite.

Sin embargo, el Ejecutivo municipal insiste en que está facultado para multar si un capitalino maneja en Córdoba con un carné emitido por otra ciudad. El municipio ya cumplió con todos los trámites formales para sumarse al registro único. El gesto político fue el 31 de julio pasado, cuando el ministro de Seguridad de la provincia, Alejo Paredes, y el intendente ¬Ramón Mestre suscribieron el acuerdo.

Seguidamente, en diciembre el Concejo Deliberante aprobó la ordenanza 12.129 dándole aval jurídico a la integración, tras lo que, de manera informal, se dijo que la adhesión comenzaría a regir desde el 2 de enero pasado.

Pese a que el anunció no se concretó, el municipio capitalino pretende regular la emisión de los carnés de conducir mediante una norma que él mismo no pudo poner en marcha aún.

“En términos informáticos todos los inconvenientes están resueltos; el tema está dentro de nuestras prioridades, pero no me animo a decir una fecha en la que podría estar operativo, quizá un mes y medio”, a¬rriesgó el secretario de Tránsito, Juan Pablo Díaz Cardheilac. “Eso no significa que sea correcto sacarla en el Gran Córdoba”, insistió.

En el área del Ministerio de Seguridad de la Provincia se limitaron a decir que el sistema se chequea periódicamente y que “Córdoba todavía no migró la información al Repat”.

“No importa si no carga los datos de la base vieja, pero al menos que los nuevos se incorporen”, dijo un funcionario.

En los tiempos de Daniel Giacomino, el entonces ministro de Seguridad, Carlos Caserio, había emplazado a la Capital a mejorar la seguridad de su licencia antes del 2 de septiembre de 2011. Después el plazo se extendió y luego de las elecciones, se prefirió esperar a Mestre.

Rosana Ruiz, delegada sindical en el Cipe, el área informática del municipio, dijo que de 10 puntos quedan resolver cuatro. El más grueso es que la Capital no exige examen auditivo y la licencia provincial (que entregan los municipios) sí lo pide. Se está analizando si en Córdoba se agrega o no.

La suma de la Capital al Repat tiene efectos directos sobre los automovilistas: los que tienen domicilio en Córdoba sólo podrán tramitar la licencia en Capital, no podrán renovar la licencia si han sido inhabilitados por la Caminera (por pérdida de puntos) y tampoco podrán renovarla si antes no pagan las multas de la Caminera.

La adhesión no implica la puesta en marcha de la quita de puntos en la ciudad, pero sí obliga a la Capital a mejorar las condiciones de seguridad de su carné.

Hoy, el permiso de la segunda ciudad del país es una cartulina impresa con tinta común, con foto pegada con plasticola y cubierta de contact.

Las explicaciones de a qué puede obedecer la demora son varias. Están quienes dicen que son los procesos normales en una administración tan grande como perezosa, que hace al menos siete años que promete modernizarlo. Otros dicen que hay que migrar miles de conductores a una nueva base de datos y que la conciliación informática no es simple.

Y están los que advierten que en el área de emisión de licencias funcionaría una caja paralela que se desarmaría cuando funcione el Repat, y que eso provoca resistencias. De hecho, el ciudadano que tramita la licencia no se queda, al menos en la mayoría de los CPC, con comprobante alguno que acredite lo que pagó y por cuántos años hizo el carné. Se retira sólo con 
la licencia renovada, sin plena constancia de que su nombre y pago ingresó a la base de datos. Una irregularidad frecuente que se ha detectado es que el conductor tiene una licencia legítima, pero “invisible” para el municipio. Se presume en esos casos que el timbrado nunca ingresó al municipio y que, por ende, tampoco se cargaron los datos del conductor, pese a que este hizo todo de buena fe. El pago desaparece en el camino, y el conductor no lo sabe.

“No, a eso no lo conocemos”, aseguró Damián Bizzi, vocero del gremio de los municipales. “Pero hemos sido los primeros en decir que la licencia es fácil de truchar”, agregó.

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