miércoles , 21 de agosto, 2019

La fiscal contó como Mangeri confesó haber matado a Ángeles

Paula Asaro aseguró que el encargado se autoincriminó y que a ella se le llenaron los ojos de lágrimas por que le dio lástima. “Para mí quiso abusar de la chica”, dijo y afirmó que la escena del crimen sería la portería.

La fiscal María Paula Asaro, a cargo de la investigación por el crimen de Ángeles Rawson, contó como el único imputado en el caso, Jorge Mangeri, confesó ser el autor del crimen y su hipótesis sobre la escena y el móvil del asesinato en una entrevista a al portal fiscales.gob.ar, el sitio oficial del Ministerio Público Fiscal en Internet.

La hipótesis de la fiscalía es que el portero convenció a la adolescente para que suba hasta la portería ubicada en el octavo piso y allí la mató. “Creemos que el lugar del hecho fue la portería. No lo podemos afirmar todavía, pero estamos cada día más cerca”.

Respecto al móvil del crimen, Asaro dijo: “Para mí quiso abusar de la chica. Pero no lo tenía armado”. Según la fiscal, Ángeles se resistió a ser abusada y Mangeri la mató para ocultarlo, pero está segura que el cuerpo fue llevado al container de basura ya sin vida. Asimismo explicó que la dificultad para probar el lugar preciso del homicidio es por que Mangeri tuvo casi cinco días para limpiar la escena.

Asaron confesó que cuando el martes 11 le habían confirmado que el cuerpo sin vida encontrado en una planta del CEAMSE en José León Suárez era el de Ángeles Rawson, lo primero que pensó fue: “nunca voy a encontrar al culpable”.

“Se vio superado por el hecho, debe ser muy fuerte matar a una persona. Se empezó a sentir mal, a vomitar. No pudo con su culpa”, opinó al relatar los hechos que tuvieron lugar en la madrugada del sábado 15 de junio, cuando el encargado desde hacía once años del edificio de Ravignani 2360 había llegado a la fiscalía llorando, disfrazado de policía, por voluntad propia.

Durante las últimas horas del viernes y la madrugada del sábado, la declaración testimonial de Mangeri comenzó a mostrar contradicciones, ya que confundía horarios, no lograba informar sobre sus actividades durante los últimos cinco días, ni siquiera donde había dormido.

Según Asaro, Mangeri dijo en reiteradas ocasiones “Odio a la policía”, “odio a la justicia” y luego denunció que lo habían quemado y picaneado en el trayecto a la fiscalía, y que el día anterior un Volkswagen Polo lo detuvo y lo amenazaron con una pistola y un cuchillo. Las inconsistencias en el relato obligaron a recordarle las previsiones del artículo 275 del Código Penal referidas al falso testimonio.

La declaración fue suspendida definitivamente para evitar que se autoincriminara, labrándose el acta sin su firma aunque dejando constancia por escrito de lo que había ocurrido durante ese acto.

Más tarde, a las 5.15 de la mañana, Mangeri pidió hablar a solas con la fiscal, pero como no es posible declarar sin testigos se sumó el secretario de la fiscalía, y fue entonces cuando el encargado se quebró: “Fui yo”.

“Dijo muy convencido la frase. Hasta me dio lástima, se me llenaron los ojos de lágrimas”, recordó la fiscal. Sin embargo, Asaro no descartaba que el encargado estuviera “encubriendo” a alguien.

A raíz de las contradicciones en que había incurrido, sumado a otros elementos de prueba reunidos hasta ese momento, Mangeri fue imputado y quedó detenido.

La fiscal ya contaba en ese momento con las imágenes de las cámaras instaladas en el trayecto desde la escuela a la casa de Ángeles, las cuales mostraban a la adolescente en camino hacia su hogar. También había recibido el testimonio de la empleada doméstica de la familia, Dominga, quien “juró que Ángeles no había entrado al departamento durante esa mañana”.

Asaro explicó que antes de sospechar del portero debió investigar al círculo íntimo de la víctima. “En la televisión ya daban por culpable al padrastro”, dijo refiriendose a Sergio Opatowski.

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