lunes , 16 de diciembre, 2019

Juzgan otra vez a Mariela Galíndez para evaluar su estado emocional antes y después del crimen

El TSJ anuló parcialmente la condena a 8 años de prisión. De todos modos, confirmó que la mujer actuó con dolo cuando atropelló al asaltante
La Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ) anuló parcialmente el debate y la sentencia dictada por la Cámara Criminal y Correccional de Segunda Nominación de Río Cuarto, que declaró a Mariela Galíndez autora del delito de homicidio simple por dolo eventual y que le impuso la pena de ocho años de prisión. Según la acusación, la mujer atropelló con su automóvil a un sujeto que acababa de sustraerle una bolsa con ropa, mientras éste huía en bicicleta.
El TSJ confirmó la sentencia emitida por el tribunal riocuartense, en cuanto a la existencia del hecho, la participación de la imputada y la calificación de la conducta en la figura de homicidio simple por dolo eventual, razón por la que descartó que la muerte haya sido producto de un accidente como pretendía la defensa. En este sentido, el fallo del Alto Cuerpo ratificó que la imputada, una vez que vio a la víctima, lanzó su vehículo en esa dirección y, sin aminorar la marcha ni frenar ni intentar esquivarlo, embistió al hombre que escapaba en bicicleta con consecuencias letales.
No obstante, el TSJ entendió que el tribunal interviniente no valoró de manera “suficientemente integral” a la situación emocional de la imputada, a partir del contexto previo y la conducta posterior que desplegó después del crimen, circunstancia que puede tener interés para determinar una atenuante de la culpabilidad. En consecuencia, la causa será reenviada a la Cámara Múltiple de Laboulaye para que proceda a un nuevo juzgamiento, que debería ajustarse exclusivamente a esa cuestión.
“El obrar de la imputada se produjo después de un asalto particularmente violento, en que no sólo estuvo en juego un ‘magro botín’ (…), sino también riesgos a las personas tanto de ella como del marido y que produjo una alteración anímica, cuya magnitud no ha sido ponderada”, explicó el TSJ.
“No se trata de un episodio nimio, sino de un ataque que, aun tras un resultado económico de escaso valor, fue perpetrado en un domicilio familiar por personas que estaban armadas con sevillana (…), que las usaron sea para inferir ‘puntazos’ o intentarlos. Ese ataque tuvo un impacto emocional en la imputada, (…) pues la colocó en la necesidad de forcejear para evitar el robo con armas, la lanzó después tras la búsqueda del marido, y a éste y un vecino, tras un ladrón”, agrega el fallo.
En este sentido, el TSJ recordó que el sistema penal vigente contiene circunstancias atenuantes por menor culpabilidad, tal como el estado de emoción violenta, y que “la menor reprochabilidad reside en que en alguna medida, se ha visto arrastrado al delito por una lesión que ha sufrido en sus sentimientos, casi siempre por obra de la propia víctima”.

 

 

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