martes , 22 de octubre, 2019

Indemnizan daños causados por la reprogramación de un recital de Madonna en 2008

La empresa expendedora de los tickets deberá abonar 7.334 pesos a dos cordobeses a los que afectó el cambio de fecha del concierto.

Ticketek Argentina S.A. deberá indemnizar con 7.334,20 pesos más intereses a dos cordobeses por los daños y perjuicios que les ocasionó la reprogramación del concierto brindado por la cantante Madonna en Buenos Aires, previsto para el 6 de agosto de 2008, que finalmente tuvo lugar dos días después. El monto de la indemnización comprende 1.334,20 pesos en concepto de daño material (valor de las entradas y demás gastos) y 6.000 pesos, por daño moral. Esto se desprende de lo resuelto por la Cámara 6ª de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Córdoba.

El tribunal hizo lugar parcialmente al recurso de apelación promovido por la demandada, razón por la que revocó el fallo del Juzgado de 19ª Nominación del mismo fuero en el punto en el que también imponía a la empresa pagar 5.000 pesos en concepto de daño punitivo. En cambio, los camaristas rechazaron la apelación planteada por los demandantes, que cuestionaban –por exiguo- lo fijado por daño punitivo (originariamente reclamaban 500.000 pesos por ese ítem), rubro que, en función de lo decidido por la Cámara, no deberá ser indemnizado.

En su voto, el vocal Alberto Zarza argumentó que está “debidamente probado el incumplimiento contractual”, en tanto los demandantes debieron desplazarse a Buenos Aires teniendo en miras una fecha que luego fue reprogramada, así como “las molestias, incomodidades y perturbaciones que debieron sufrir frente a la suspensión del recital y luego de ello, mientras procuraban la restitución del dinero abonado en concepto de entradas, que hasta la fecha no les fue reintegrado”.

De acuerdo con el camarista, a cuyo voto se adhirieron sus pares (Silvia Palacio de Caeiro y Walter Simes), los demandantes “vivieron una experiencia frustrante, capaz de repercutir de manera disvaliosa en su faz espiritual”, lo que amerita la procedencia de la indemnización por daño moral. Eso, debido a “la frustración de un espectáculo que las partes planearon asistir con la debida antelación, organizando sus actividades y obligaciones a los fines de poder trasladarse a otra ciudad; sumado a ello, las penurias que luego debieron transitar en procura de lograr la restitución del dinero abonado, tan es así que hasta tuvieron que iniciar el presente proceso judicial”.

En cambio, el tribunal consideró que no correspondía la indemnización por daño punitivo. “Este debe ser empleado con prudencia frente a una plataforma fáctica que evidencie claramente no sólo una prestación defectuosa del servicio, sino también una intencionalidad de obtener provecho económico del accionar antijurídico, aun teniendo que pagar indemnizaciones. Resulta necesario que alguien haya experimentado un daño injusto y que exista una grave inconducta (por parte del incumplidor), o que se haya causado un daño obrando con malicia, mala fe, grosera negligencia”, esgrimió.

Los camaristas insistieron en que “no cualquier incumplimiento contractual puede dar lugar a la condena de pago del daño punitivo”, prevista por el artículo 52 de la Ley de Defensa del Consumidor.

Luego, agregaron que, en función de las constancias de la causa, “el recital fue suspendido y la función reprogramada pero debido a problemas sufridos en el avión que transportaba parte del equipo de sonido y del vestuario”. “No se advierte que la suspensión del recital haya obedecido a un accionar doloso y/o tendiente a obtener un mayor rédito económico. No debe soslayarse que el daño punitivo tiende a desalentar conductas nocivas que por su particular gravedad sobrepasan el perjuicio individual. Se busca evitar que se obtenga un beneficio merced a una conducta ilícita y merced a la indiferencia por las lesiones provocadas a un sinnúmero de consumidores”, precisaron.

No obstante reconocer “las molestias y el desasosiego” que genera una reprogramación, los camaristas concluyeron que no se evidencia “el condimento subjetivo que referencia tanto la doctrina como la jurisprudencia y que, en el caso, requeriría advertir que los organizadores reprogramaron la función por una estrategia comercial tendiente a obtener mayores ganancias sin respetar los derechos de los consumidores que habían adquirido las entradas para esa fecha”.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *