lunes , 23 de septiembre, 2019

Hallan elementos de la secta umbanda a la que iba el remisero que mató a la maestra

La Policía de Santiago del Estero encontró imágenes y objetos religiosos de la secta umbanda a la que pertenecía el remisero Mario Tojas, de 37 años, quien asesinó a su ex pareja, la maestra jardinera Leda Fabiana Raimundi, de 38 años.
Lo confirmó la fiscal que investiga el caso, Norma Morán, quien precisó que “se observó la presencia de imágenes y velas en el allanamiento”. Entre otros elementos, había un diablo de color negro.
El remisero que mató y descuartizó junto a cuatro cómplices a su ex pareja aseguró que lo hizo como una “ofrenda” en el marco de un rito umbanda.
Mario Rojas confesó ante las autoridades judiciales las alternativas del brutal crimen de la mujer, que fue encontrada el viernes pasado asesinada a puñaladas y con su cuerpo desmembrado en una zona rural, al sur de la capital santiagueña.
Rojas habría perpetrado el crimen luego de haber recibido la orden de “matar a la persona más querida”, tras ser curado de un “mal” durante una ceremonia umbanda.
El hombre dice que cometió el asesinato luego de verse en un hotel alojamiento en el marco de los esporádicos encuentros que mantenía la pareja tras separarse, cuando la mujer tomó la decisión de terminar la relación a raíz de episodios de violencia.
Según publicó un medio gráfico, en el momento de la separación y en medio de la depresión por la circunstancia, Rojas recibió de parte de su colega Guillermo Pereyra la invitación a asistir a una ceremonia umbanda.
Allí fue “curado” de un “mal” que le había hecho un tercero y que consistía en dejarlo “seco”, es decir que supuestamente iba a morir al perder peso de forma paulatina.
En el marco del mismo rito, le indicaron que la “mai” del rito había dicho que, para lograr su “curación”, debía entregar una “ofrenda” a los dioses, que consistía en asesinar a la persona que más quería.
El remisero comenzó a recuperarse de su depresión e inclusive empezó a verse con Raimundi, por lo que se sintió obligado a brindar la “ofrenda”.
El crimen se pergeñó el jueves por la tarde, cuando el hombre se encontró con Raimundi, la llevó a una clínica y luego decidieron ir juntos a un hotel alojamiento.
Desde ese lugar, Rojas comunicó su decisión de entregar la ofrenda por celular a Pereyra, quien en su propio auto se apostó a pocos metros del hotel junto a su mujer, Lucrecia Ledesma, su hijo Luis y un joven amigo de la familia, Gabriel Brandán, que junto al primero permanecen detenidos.
De acuerdo con la investigación, en medio de su sorpresa, la maestra jardinera fue atacada a golpes y luego dopada con una inyección, para luego ser asesinada y descuartizada en medio de un macabro ritual.
Rojas apuntó a la propia Ledesma como la persona que indicó que la “mai” había ordenado la terrible misión.

 

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