miércoles , 24 de julio, 2019

Habrían identificado el cadáver de la mujer hallada en Embalse

Sin que la Justicia lo confirme aún, trascendió que se sabe con certeza cuál es la identidad de la mujer hallada el domingo pasado en el lago, atada de pies y manos a bloques de cemento, en la costa de Villa del Dique.

Los investigadores mantienen el hermetismo porque admiten el temor de advertir a los homicidas, quienes podrían fugarse y de esa manera poner en peligro el esclarecimiento del macabro caso.

No sería ninguna de las turistas señaladas, pistas que se siguieron en un principio.

Para determinar de quién se trataba, habría sido clave la comparación del resultado que arrojó un estudio especial respecto a las huellas dactilares de seis de sus dedos, con los registros de una base de datos de personas de un organismo nacional. Y se supo que con las pruebas recopiladas no será necesario que algún familiar reconozca el cadáver.

Los siete tatuajes también habrían sido reveladores para el rompecabezas que fue armando la investigación, que en su génesis casi no tenía pruebas para avanzar. Sólo se estaba con un cadáver que hacía al menos una semana que había sido ejecutado.

Lo llamativo es que a una semana, todavía nadie reparó en la desaparición de “la mujer de los siete tatuajes”. Una versión es que habría estado alejada de sus familiares directos, quienes no vivirían cerca del lugar donde se alojaba la víctima.

Fuentes del caso señalaron que la mujer, de algo más de 30 años, habría tenido que sortear numerosos escollos y dificultades padecidas a lo largo de casi toda su vida. Muy pocas personas que la conocían brindaron acabados testimonios sobre su vida. Aunque arrimaron varias pruebas valiosas para dar con él o los responsables del crimen espeluznante. Tal como se especuló desde la primera hora, habría más de un sospechoso.

La víctima no habría tenido antecedentes penales. De cualquier manera se supo que se habría desenvuelto en un contexto social complicado. Las fuentes del caso deslizaron que tal vez se habría relacionado con ciertos vicios de la marginalidad, y en el que algunos de sus conocidos habrían 
estado vinculados a hechos delictivos.

Los policías siguen apostados en varias localidades de Buenos Aires, además de los operativos que continúan 
realizando en el valle de Calamuchita.

En las últimas horas, la hipótesis de un crimen pasional cobraría más fuerza. Aunque tampoco se descartaría que el motivo de ultimarla y hacerla desaparecer, también tendría otros propósitos.

El estremecedor crimen, sin antecedentes en la zona, sigue preocupando a la gente, cuyas reflexiones expresa en medios de comunicación o en redes sociales.

Mientras tanto, el cadáver sigue aportando señales para dar con los homicidas: primero flotó a pesar del cemento que pendía de su cuerpo atado en posición fetal. Luego fueron los tatuajes y ahora los restos de huellas dactilares que le quedaron pese a que intentaron hundirla en el fondo del lago para que nunca fuera encontrada.

Para la Justicia, ya no es una “NN”. Su identidad se revelará –confiaron los pesquisas– en pocos días, en la misma jornada en que se detenga a los homicidas.

Así, llegará a su final el misterioso caso de “la mujer de los siete tatuajes”.

 

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