sábado , 17 de agosto, 2019

Francisco pidió que le lleven su agenda y zapatos de Buenos Aires

En los pocos días que lleva de su pontificado, el papa argentino no deja de sorprender al mundo con sus pequeños gestos. La prensa italiana lo comprara con Juan XXIII.

En los pocos días que lleva su pontificado, el papa argentino Francisco no deja de sorprender con sus pequeños gestos, alejados de las formalidades y el protocolo, con los que ya se ganó el corazón de muchos fieles distanciados de las prácticas del catolicismo y que la prensa italiana refleja hoy comparándolo con el recordado Juan XXIII.

Una agenda vieja y unos zapatos gastados eran las recomendaciones especiales que había trasmitido a sus colaboradores en Buenos Aires para que le llevaran sin falta al Vaticano.

Con la agenda, donde guarda números de teléfonos y fechas de cumpleaños, Jorge Bergoglio pudo contactarse anoche con su hermana María Elena, en Ituzaingó, quien relató emocionada que el ex arzobispo de Buenos Aires le dijo que sentía “mucha alegría” por haberse transformado en papa.

Pagar con dinero de su bolsillo sus propias cuentas, no usar los automóviles oficiales, romper las reglas del protocolo y acercarse a la gente para saludar e impartir su bendición, e improvisar sus son otras de las cuestiones que desconciertan a todos en la Santa Sede.

También en cuestiones de vestimenta el papa viene rechazando toda ampulosidad y prefiere los ornamentos más sencillos, como una casulla -que es la vestidura exterior que usa el sacerdote cuando celebra misa- de Juan Pablo II que utilizó ayer, lo que va definiendo lo que aquí ya llaman el “estilo Bergoglio”.

El papa argentino, amante del tango e hincha de San Lorenzo, prefiere los besos, abrazos, palmadas y apretones de manos para saludar a los cardenales, sacerdotes y el resto de los fieles, y conserva en su cuarto de la residencia Santa Marta el mate que le regalo una periodista argentina.

Los pocos colaboradores porteños del cardenal que pudieron verlo por estas horas estaban sorprendidos porque les preguntó por cuestiones internas de la vida de la iglesia en Buenos Aires que ocurrieron en los últimos días.

También decidió desprenderse de su anillo cardenalicio, que será donado al museo de la Catedral de Buenos Aires.

La prensa italiana también destaca y se muestra sorprendida por el diálogo coloquial y distendido que viene generando con sus intervenciones improvisadas, como el Angelus de ayer o el encuentro con la prensa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *