miércoles , 16 de octubre, 2019

Francisco denunció “indiferencia global” ante las tragedias de la inmigración

En su primer viaje como papa, visitó la isla italiana de Lampedusa, por donde entran al continente europeo muchos inmigrantes ilegales. Francisco expresó su dolor por las personas que perdieron la vida en esas travesías para ingresar a otro país ilegalmente.

En su primer viaje como pontífice, el papa argentino Francisco lanzó una corona de flores al mar en homenaje a los 20 mil inmigrantes muertos que se calcula murieron en el mar intentando ingresar a Europa en los últimos veinte años, y se reunió con inmigrantes alojados en la isla, ubicada a 113 kilómetros de las costas de Africa.

En su discurso, Jorge Bergoglio hizo un fuerte llamado “para que se despierten nuestras conciencias y para que tragedias como las ocurridas no se vuelvan a repetir“, según reproduce la agencia EFE.

Asimismo, el papa denunció “la crueldad que hay en el mundo, en nosotros y en aquellos que en el anonimato toman decisiones socio-económicas que abren el camino a dramas como éstos” y también a los traficantes que se aprovechan de la pobreza de los inmigrantes.

Al hablar ante unas 10 mil personas, Francisco contó que le afectó mucho la muerte ocurrida hace una semana de siete norteafricanos cuando trataban de llegar a las costas italianas y dijo que ese hecho se le ha “clavado como una espina en el corazón”.

En este sentido, el papa expresó su “solidaridad y cercanía” y denunció la “globalización de la indiferencia” que hace que el hombre no se sienta responsable de las muertes de los inmigrantes que pierden la vida en esos viajes buscando un futuro mejor.

Nos hemos acostumbrado al sufrimiento de los otros, no nos afecta, no nos interesa, no es cosa nuestra”, dijo.

En este sentido, Bergoglio lamentó que la sociedad ha olvidado llorar, “llorar por las personas que han muerto en las barcas hundidas en el mar, por las jóvenes madres que llevaban a sus hijos”, repitiendo una idea que siempre pronunciaba en Buenos Aires cuando se refería a la tragedia del boliche Cromañón, donde murieron 194 personas.

Pidamos al Señor que nos dé la gracia de llorar por nuestra indiferencia, por la crueldad que hay en el mundo”, dijo el papa que también pidió perdón por “todos aquellos que con sus decisiones a nivel mundial han creado situaciones que conducen a estos dramas”.

La misa fue celebrada sobre un altar construido con un vieja barca y a la misma asistieron inmigrantes musulmanes.

Después se reunió con medio centenar de inmigrantes, entre ellos mujeres y niños, que pidieron que Europa los ayude.

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