martes , 23 de julio, 2019

En Cuba comienza a regir la Ley que flexibiliza los viajes al extranjero

En Cuba, ya rige la ley que flexibiliza los viajes al extranjero, para lo que bastará sólo con el pasaporte para salir de la isla pero éste puede ser denegado por razones de “salud pública” o de “seguridad nacional”.

 El gobierno de Raúl Castro puso en vigor la ansiada flexibilización migratoria que elimina restricciones para los viajes de los cubanos al exterior y para las visitas de emigrados, en lo que podría llamarse una de las mayores reformas logradas por el hermano de Fidel.

Tras décadas de restrictivos, draconianos y costosos trámites migratorios, a partir de hoy los cubanos podrán viajar al exterior sólo con su pasaporte en regla y, si es el caso, con el visado correspondiente que exija el país de destino.

Y es que el gobierno de la isla ha eliminado el durante años criticado “permiso de salida” o “tarjeta blanca” que hasta ahora era necesario obtener de las autoridades cubanas para salir del país, junto a otros documentos como la llamada “carta de invitación”, que también se suprime.

Otra de las novedades es la ampliación del tiempo que un cubano puede permanecer en el extranjero que pasa de 11 a 24 meses sin necesidad de prórrogas.

La nueva regulación quiere, además, “normalizar las relaciones de la emigración con su patria” y flexibiliza algunas condiciones para los cubanos que están en el exterior. Así, los que abandonaron definitivamente el país podrán viajar a la isla y permanecer durante 90 días sin prórrogas, un plazo que se amplía a 180 días si se trata de ciudadanos cubanos que tienen permiso de residencia en el exterior, conocido como “PRE”.

La reforma migratoria cubana da también algunos pasos para permitir incluso la “entrada temporal” de emigrados que el gobierno cubano consideró “ilegales”, incluidos médicos y deportistas que desertaron o abandonaron el país en los años noventa.

No obstante, la nueva reforma mantiene aún limitaciones sobre los movimientos de los cubanos ya que las autoridades pueden denegar la concesión de un pasaporte por razones de “interés pública”, o de “defensa y seguridad nacional”, entre los requisitos que se mencionan para obtener el documento.

Por eso muchos temen, especialmente entre sectores de la disidencia, que ahora el “filtro” para poder salir del país sea la expedición o validación del pasaporte.

Con el objetivo de defenderse del “robo de cerebros” formados por la Revolución, continúan algunas limitaciones para los viajes al extranjero de cuadros directivos, profesionales de la salud o la educación y atletas que sean “vitales” para el país.

Otro de los problemas que plantea para los cubanos la reforma migratoria es que dobla el precio del pasaporte: antes costaba 55 CUC (moneda fuerte, casi equivalente al dólar) y ahora habrá que pagar 100, en un país donde el salario medio mensual apenas llega a los 20 dólares.

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