domingo , 15 de septiembre, 2019

El 25 discutirán el método de ingreso al Belgrano

El Consejo Asesor del comercial cordobés “Manuel Belgrano” evaluará el 25 de este mes la propuesta de asignar las vacantes de ese colegio preuniversitario a través de un sorteo, formulada por su director, Sixto Reyes, que considera un “método más inclusivo”, en reemplazo del examen de ingreso.

Reyes, máxima autoridad de esa escuela dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), defendió el sorteo como método para asignar las 256 vacantes ante una demanda que tradicionalmente los excede, en vez de categorizar a los postulantes con un examen escrito de Lengua y Matemática.

“Con una mirada mucho más inclusiva, lo que queremos es extender la posibilidad de que diversos estamentos sociales, cuya entrada al Belgrano hoy está limitada, tengan la posibilidad de ingresar”, dijo Reyes a Télam.

Remarcó que “se trata de un colegio público, dependiente de una universidad nacional, que se sostiene con fondos del Estado”.

Según un estudio de la UNC, “entre el 75 y el 80 por ciento de quienes logran ingresar se preparan en academias particulares entre abril y diciembre, que les cobran entre 500 y 700 pesos por mes. A medida de que se aproxima la fecha de examen los costos suben”.

“Entonces, nos preguntamos: ¿quiénes pueden mandar a sus hijos a academias particulares sino aquellas familias que pueden afrontar el gasto o que deciden hacerlo, porque, por supuesto, no creemos que todas las familias que deciden hacerlo naden en la abundancia?”, preguntó el docente.

El profesor está persuadido de que la calidad de los egresados “del Belgrano no depende del mecanismo de ingreso”, porque la institución, fundada hace 74 años, “tuvo diferentes sistemas a lo largo de su historia: sorteo, examen, cupo para hijos de empleados y de hermanos de alumnos”.

“La calidad, entonces, no depende del sistema de ingreso, sino de otras variables: de los equipos pedagógicos, del departamento de materias afines y de la metodología que aquí se utiliza”, enfatizó.

Reyes también advirtió que hay que desmitificar la falsa creencia de que el examen de ingreso premia el mérito.

“Dos exámenes, de Matemática y Lengua, en una sola instancia en la que se suman los puntos logrados, de ninguna manera pueden garantizar que entren los mejores y, menos, los que hicieron el mayor esfuerzo posible”, argumentó.

El docente recalcó que “un examen jamás mide el mérito ni el esfuerzo, sólo el rendimiento, por lo cual un día se puede obtener 7 y otro, 8, y no necesariamente por esfuerzo ni por mérito”

“Algunos aspirantes pueden provenir de familias que tuvieron posibilidades de brindarles una educación de nivel que les da ventajas comparativas considerables respecto de quienes no las tuvieron”, dijo Reyes.

La iniciativa en debate esgrime que “el sorteo, como mecanismo de selección, se fundamenta, en primer lugar, en el acatamiento de algunas de las disposiciones previstas por la Ley de Educación Nacional 26.206, a saber: que la educación debe ser un bien público y un derecho de todos los ciudadanos cuyo acceso debe estar garantizado por el Estado”.

Asimismo, el proyecto en tratamiento asevera que hay que desmitificar “categorías tales como el talento natural (de los alumnos), que no hacen sino reforzar, legitimar y reproducir distinciones que dan cuenta de una estigmatización selectiva asentada en la pertenencia de clase de los estudiantes”.

De acuerdo con la iniciativa, el escenario caracterizado por las diferencias sociales y culturales es el que “la escuela pública debiera cuestionar antes que ayudar a reproducir, en la asunción de una lógica política que desmercantilice los procedimientos de acceso a la educación obligatoria”.

El ingreso al Belgrano por sorteo ya se experimentó en 1983, con la restauración de la democracia. Hubo entonces un aumento de la tasa de deserción y de alumnos que repetían de curso. Por esta razón, Reyes promueve, en forma paralela, un cambio en los planes de estudio “para garantizar la articulación en el pasaje del nivel primario al secundario, atendiendo a la especificidad de la propuesta pedagógica de la escuela”.

Teniendo en cuenta que los alumnos ingresan a los once años al Belgrano, “la articulación y la nivelación permitirían que, durante el año posterior al del ingreso, se refuerce todo lo visto en el primario y, con ello, la biografía escolar de cada alumno”, manifestó el profesor.

El cambio del sistema de ingreso y del plan de estudio sería llevado adelante por “el equipo docente, el gabinete psicopedagógico, los preceptores y, también, mediante un tutor pedagógico en cada división, que sería el encargado de ver cuáles son las dificultades que afrontan los nuevos ingresantes”.

Si la propuesta impulsada por el director fue elevada al Consejo Asesor el 28 de marzo con la firma de 12 de los 16 consejeros, el organismo pospuso la definición hasta el 25 de abril.

El consejo, formado por 5 profesores, 3 alumnos, 3 regentes, 2 preceptores, 1 padre, 1 empleado y el vicedirector, se limitará a dar una recomendación. Luego decidirá la UNC.

En el otro establecimiento preuniversitario de Córdoba, el Colegio Nacional de Monserrat, sigue el examen de ingreso.

 

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