domingo , 25 de agosto, 2019

Dos niños asesinaron a un amigo y ocultaron el crimen

El hecho ocurrió en un sentamiento en Uruguay. Confesaron que mataron a la víctima a machetazos y se fueron a jugar al fútbol. Habrían actuado “con premeditación y alevosía”.

Dos menores de once y catorce confesaron a la policía cómo asesinaron a machetazos a un amigo y luego se fueron a jugar al fútbol en un asentamiento de Uruguay.

Según fuentes policiales, “los dos actuaron con premeditación y alevosía. Tanto por las medidas previas que tomaron como por la forma en que lo mataron”.

El hacho habría sido premeditado, ya que los agresores habrían planeado y concretado invitar a Jonathan Javier Estela, la víctima de 11 años, a cazar pájaros para luego asesinarla y también habrían acordado llevar a la hermanastra de 5 de uno de los victimarios para luego simular un caso de abuso por parte del asesinado.

“Le dijeron a la niña que tenía que simular y decir, en caso de que el hecho saliera a la luz, que el menor asesinado había querido abusar de ella, y que ellos lo que hicieron fue defenderla”, comentaron autoridades locales.

La investigación precisa que ambos niños treparon la ladera del Cerro Pelado, ubicado al norte de Maldonado, para dirigirse a una tapera de piedra abandonada ubicada al otro lado para cometer el homicidio.

El ataque habría sido perpetrado cerca de las 13 horas en un aljibe de poca profundidad. Allí, uno de los dos niños habría golpeado a la víctima a machetazos en la cabeza y rostro, aunque estos golpes no le provocaron la muerte.

Jonathan, golpeado se habría arrojado al aljibe, y el niño de 14 le habría extendido su mano para ayudarlo a salir, pero cuando salió el otro menor le habría aplicado cinco puñaladas. El ataque continuó, hasta que finalmente terminaron golpeándole la cabeza contra una pared de piedra.

“Escondieron el cadáver y se fueron a jugar al fútbol”, agregó un policía local.

Una vez llegado a su casa, la madrastra del niño de 11 años se percató que tenía la remera ensangrentada, le ordenó que se la sacara y se la lavó, mientras el joven se fue a jugar al fútbol con amigos del lugar.

Tras el hecho, el menor de los niños fue a un almacén a comprar un litro de leche adonde se acercaron dos jóvenes a preguntar por Jonathan, a lo que él respondió: “Ya va a aparecer”.

“Estaba pagándome un litro de leche, moneda tras moneda, hasta completar los 18 pesos que cuesta, cuando entraron dos niños preguntando por el Jonathan, que no aparecía. Y él respondió eso y se fue muy tranquilo”, relató el dueño del comercio.

La ausencia del niño fue denunciada sobre las 20 horas, cuando su madre se acercó a la seccional Sexta de Maldonado Nuevo. Preocupados por su desaparición, familiares y vecinos del lugar salieron a buscarlo por los alrededores. Pasadas las cero horas, un vecino encontró el cuerpo, aunque hasta ese momento los autores del hecho no habían confesado su culpabilidad.

Tras la noticia del asesinato, el comisario de esa seccional dispuso la citación de los agresores pero ninguno confesó el hecho, hasta que sí lo hizo la hermanastra de 5 años.

Al ser consultados sobre el motivo del crimen, los niños dijeron que por “diferencias cuando jugaban al fútbol, cuando jugaban juntos”.

Asimismo, una vez detenido, el menor de 14 años reconoció que odiaba a su víctima y hasta que había soñado con su muerte.

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