lunes , 22 de julio, 2019

Cuba volvió a pedir diálogo a EEUU: “Si quieren confrontar, que sea sólo en béisbol”

El presidente de Cuba, Raúl Castro, hizo un nuevo llamado al diálogo a Estados Unidos, “pero en igualdad de condiciones”, y pidió limitar los enfrentamientos entre ambos países “únicamente al deporte, preferiblemente en béisbol”.

La referencia al béisbol no parece casual, porque se trata de un deporte de enorme arraigo en los dos países, que retomaron justamente este año los partidos amistosos que habían comenzado a mediados de la década de los 80′ y se cancelaron en 1996.

“El día que quieran, la mesa está servida; ya se les ha dicho por los canales diplomáticos corrientes que si quieren discutir discutiremos, pero en igualdad de condiciones”, remarcó Castro, que subrayó que los cubanos no son “sometidos, ni colonia, ni títeres de nadie”.

El mandatario habló en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, con el que la isla recuerda los frustrados asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, considerados como las primeras acciones del movimiento revolucionario.

El encuentro se hizo en la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, en Guantánamo, a más de 900 kilómetros de La Habana, donde Castro ratificó la vocación pacífica de Cuba y su voluntad de establecer “amistad con todos, incluyendo Estados Unidos”.

“Si quieren confrontación, que sea solo en el deporte, preferiblemente en béisbol; en lo demás no”, expresó el presidente ante miles de personas, según dieron cuenta las agencias Prensa Latina y DPA.

EE.UU. pidió libertades políticas en Cuba

A la propuesta, la Casa Blanca respondió a través de su secretario adjunto de Estado para Asuntos Públicos, Mike Hammer, quien sostuvo que el gobierno de La Habana “tiene que empezar a permitir las libertades políticas que demanda el pueblo cubano”.

Hammer agregó que la administración del presidente Barack Obama está “preparada para discutir cómo se puede lograr esto” pero es el Ejecutivo de Castro “el responsable en último término de realizar estas acciones”.

Según el funcionario, entre la lista de cosas que Cuba debe cumplir antes de que Estados Unidos esté dispuesto a sentarse en una mesa a dialogar con La Habana figura el “fin del maltrato a disidentes pacíficos de la sociedad civil”, la puesta en libertad de los “presos políticos” y la “liberación humanitaria” del contratista estadounidense Alan Gross, cuyo encarcelamiento desde fines de 2009 sumó un nuevo punto de tensión entre los dos gobiernos.

Las relaciones bilaterales están marcadas por las repetidas hostilidades de parte de Estados Unidos y el bloqueo económico-financiero impuesto por Washington, que desde hace años cosecha el rechazo generalizado dela Asamblea de las Naciones Unidas (ONU) y que, según datos oficiales de la isla, causó pérdidas cercanas a 975.000 millones de dólares.

Castro pide respeto entre los países

En su discurso, Castro insistió ayer con su reclamo de “que nos respetemos”, manifestó que “es una locura querer dirigir el mundo” y mucho menos pretender hacerlo “basado en la mentira repetida”.

Para el mandatario, Estados Unidos “añora el retorno a los tiempos de la primera mitad del siglo XX”, cuando ejerció “un dominio absoluto” sobre Cuba hasta el triunfo de la revolución, el 1 de enero de 1959.

Hacia adentro de la isla, el jefe del Estado advirtió sobre la existencia de “grupúsculos que buscan crear condiciones para repetir escenarios como los de Libia y Siria”, a los que consideró países “blanco de la llamada doctrina del cambio de régimen” promovida por la Casa Blanca y sus aliados.

“Mientras tanto, aquí estamos, siempre con la caballería lista por si acaso; una vez más proclamo aquí nuestra vocación pacífica, no tenemos interés en hacerle daño a nadie, pero nuestro pueblo se defiende, y todos sabemos qué hacer en cada circunstancia”, subrayó.

Al frente del gobierno desde 2006, por la enfermedad de su hermano Fidel Castro, de 81 años y vestido con su tradicional uniforme verde oliva, habló unos 20 minutos tras el discurso central, a cargo del vicepresidente José Machado Ventura.

Además de sus referencias a Estados Unidos, Raúl Castro admitió algunos problemas de la isla, como los bajos salarios y las dificultades en la producción de alimentos, y dejó claro que “mientras no se avance en la producción y en la productividad no se podrá producir aumento salarial”.

El acto del 26 de julio fue una tradicional tribuna para los discursos de Fidel, pero en los últimos años Raúl delega esa tarea en otros miembros de la cúpula de gobierno. Los actos se hacen cada año en una ciudad distinta.

Machado Ventura aseguró que la isla “jamás renunciará a recuperar la porción del territorio de Guantánamo” ocupada por Estados Unidos desde comienzos del siglo XX, una base que consideró “una importante secuela de la intervención para frustrar la independencia” de Cuba en 1898.

“Continuaremos denunciando tan flagrante violación del derecho internacional hasta que Cuba ejerza la soberanía sobre esa porción de nuestro territorio; jamás bajo ninguna circunstancia renunciaremos a recuperar ese pedazo de suelo”, afirmó.

Estados Unidos impuso la llamada Enmienda Platt como un apéndice dela Constitución neocolonial cubana de 1901, que le dio el derecho de establecer estaciones navales o carboneras en la isla.

Poco antes de este acto en Guantánamo, niños y adolescentes cubanos “asaltaron” simbólicamente el antiguo cuartel Moncada, para recordar la epopeya que lideraron hace 59 años Fidel y Raúl Castro y Abel Santamaría.

La Moncada, segunda fortaleza militar del país en los 50, fue convertida en escuela en enero de 1960 y acoge a varias instituciones, entre ellas el Museo Histórico 26 de julio.

 

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