miércoles , 21 de agosto, 2019

Condenan a un padre a más de un año de prisión por no cumplir con la cuota alimentaria

El hombre omitió sus obligaciones de asistir a sus cinco hijos durante siete años. Ahora deberá trabajar en la cárcel y reparar parte del daño causado.

La justicia de Córdoba condenó hoy a un año y un mes de prisión a un hombre, de 37 años, por encontrarlo responsable del delito de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar en forma continuada, entre febrero de 2007 y agosto de 2013, en perjuicio de sus cinco hijos.

El hombre incumplió con el pago de la cuota alimentaria para los niños durante siete años, por lo que deberá trabajar en la cárcel y reparar así parte del daño causado abonando parte de la cuota alimentaria adeuda.

La sentencia fue dispuesta por la Jueza en lo Penal Juvenil de 7ª Nominación de la ciudad de Córdoba, Nora Giraudo, quien además determinó que en la unidad carcelaria se le brinde asistencia psicoterapéutica que le permita modificar “su posicionamiento subjetivo inmaduro y reflexionar sobre sus conductas”, de manera que “pueda asumir el rol paterno y todo los compromisos que éste conlleva”.

Asimismo, la magistrado ordenó que el sujeto se incorpore al sistema educativo, para que pueda “concluir el ciclo escolar primario”, y que se capacite laboralmente para obtener un trabajo remunerado, con el fin de que pueda “reparar el daño causado y abonar la cuota alimentaria mínima e indispensable de todos sus hijos”, los cuales suman ocho, ya que tiene cinco con la primera pareja, uno con la segunda y dos con la tercera.

La cuota alimentaria que el hombre deberá abonar una vez que recupere la libertad fue fijada en 2.300 pesos mensuales. Para determinar el monto se tomó como parámetro el valor de la Asignación Universal por Hijo (460 pesos, por cada uno).

En la resolución, la jueza tuvo en cuenta la “actitud reticente” del imputado, ya que antes del proceso se había comprometido a abonar 300 pesos mensuales, cosa que “hizo en forma irregular” y, al embargársele el sueldo, renunció a su trabajo.

Asimismo, había pedido la suspensión del juicio a prueba a fin de someterse a “mediación”. Le fue acordado el beneficio, que tuvo que ser revocado y declararse su “rebeldía”. Por ello, Giraudo consideró que “hacía lo que quería” y le era “indiferente el resultado dañoso de su comportamiento y sus consecuencias legales, las que conocía”.

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