lunes , 23 de septiembre, 2019

Conceden a un hombre la adopción plena de la hija de su esposa

El Tribunal se basó en las disposiciones del Código Civil y Comercial, que reconoce la figura de la “adopción de integración”. La menor no había sido reconocida por su padre biológico y convivía con el hombre desde que tenía pocos meses de vida.

La Cámara de Familia de 2º Nominación de la ciudad de Córdoba concedió a un hombre de 35 años el derecho a la adopción plena de la hija de cinco años de su esposa, fruto de una relación anterior, basándose en las nuevas previsiones del Código Civil y Comercial.

En la resolución, se tuvo en cuenta que, a diferencia del derogado Código Civil, el nuevo prevé que “la adopción de integración”, que se configura cuando se adopta al hijo del cónyuge o del conviviente, pueda ser concedida con “efectos de adopción plena o simple, según la valoración de las circunstancias (del caso) y de lo que mejor convenga al interés de la menor de edad”.

Según la nueva normativa, la “adopción plena” confiere al adoptado la condición de hijo y extingue los vínculos jurídicos con la familia de origen, es decir que adquiere en la familia adoptiva los mismos derechos y obligaciones de todo hijo. En cambio, la “adopción simple” confiere el estado de hijo al adoptado, pero no crea vínculos jurídicos con los parientes ni con el cónyuge del adoptante.

Al respecto, la vocal Graciela Moreno de Ugarte argumentó que se trata de una niña “sólo reconocida por su madre” y se corroboró que además “existía una absoluta abdicación de los deberes que emergen de la responsabilidad parental por parte del progenitor”, que después del nacimiento de la menor se mudó a otra provincia.

“La niña carece de la figura de su progenitor de origen, quien no sólo no la reconoció jurídicamente, sino que la vio solo en tres oportunidades en los cinco años de vida de L., conforme surge del informe psicosocial y de la prueba testimonial rendida en la causa”, expresó la vocal, a cuyo voto se adhirieron sus pares, Roberto Julio Rossi y Fabián Eduardo Faraoni.

Por el contrario, el adoptante, que contrajo matrimonio con la madre de la menor, con quien además tiene otra hija en común, “viene cumpliendo la trascendente función de protección y formación integral de la niña desde sus primeros meses de vida”. “B. ha logrado conformar, junto a su un verdadero núcleo familiar, satisfaciendo las necesidades espirituales y materiales de sus integrantes y creando un vínculo indisoluble entre ellos. En efecto, se han forjado también profundos lazos entre L. y la familia extensa del adoptante”, afirmó la camarista.

Además, la camarista enfatizó que, con la adopción de integración, se pretende brindar “un reconocimiento jurídico a la figura del padre o madre que, en los hechos, ejerce sus funciones; es decir, se reconoce una conformación determinada de la familia ya desarrollada en la realidad”.

En esta modalidad, “el niño, niña o adolescente tiene satisfecho su derecho a la convivencia familiar con, al menos, uno de sus progenitores y lo que se pretende es integrar a la pareja (convivencial o matrimonial) del padre o madre biológicos”.

Si bien el fallo aún no está firme, el tribunal dispuso la inscripción de la niña anteponiendo el apellido del adoptante al de la madre, lo que fue resuelto en relación con la otra hija de la pareja.

(Fuente: Prensa Poder Judicial de la Provincia de Córdoba)

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