domingo , 18 de agosto, 2019

Comienza el cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI

Sin un favorito claro, los 115 cardenales con derecho a voto de todo el mundo se reúnen en la Capilla Sixtina a fin de sostener la primera votación.

Los 115 cardenales de todo el mundo se encierran en la Capilla Sixtina para sostener la primera votación para elegir al próximo papa, aunque aún no hay un favorito claro y no hay indicios de cuánto tiempo tomará el proceso de votaciones.

“No existen agrupaciones, ni compromisos, ni alianzas, sino que cada uno, con su conciencia, votará por la persona que cree que será la más indicada, por lo cual, no pienso que se resuelva rápidamente”, dijo el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz a The Associated Press.

El martes “es un día muy importante para la historia de la Iglesia”, afirmó el cardenal de Toronto, Thomas Collins a los medios de comunicación.

El rito milenario del cónclave se iniciará con la llegada de los cardenales a la residencia de Santa Marta en el Vaticano, lugar cerrado al público mientras dure la elección.

A las 10:00, hora local, el decano del Colegio Cardenalicio, Ángelo Sodano, encabezará la misa especial para la elección del papa dentro de la Basílica de San Pedro.

A esto seguirá una procesión de los cardenales hacia la Capilla Sixtina, a las 16:30. Los cardenales entonarán la Letanía de los Santos, un hipnótico canto gregoriano con el que implorarán a los santos que los ayuden a orientar su voto.

Después de otro canto con el que pedirán que intervenga el Espíritu Santo, los cardenales prestarán un juramento de guardar secreto, y escucharán una meditación dictada por el anciano cardenal maltés Prosper Grech.

Entonces, el coordinador de las celebraciones litúrgicas pontificias dará la orden Extra omnes -“todos fuera”- con la que todos, excepto los que participarán en el cónclave, abandonarán la capilla adornada de frescos en las paredes. La Capilla Sixtina quedará cerrada temporalmente bajo llave. En latín, cónclave significa, literalmente, “con llave”.

Sosteniendo la papeleta doblada en alto, cada uno se acercará al altar y lo colocará en un platillo, antes de volcarlo en una urna oval, mientras entonará la frase: “Llamo como mi testigo a Cristo Señor, quien será juez de que mi voto será para la persona que, delante de Dios, creo que debe ser elegida”.

Después de que los votos se cuenten y se anuncien los resultados, los papeles serán unidos con aguja e hilo, con cada papeleta atravesada en la palabra ‘Eligo’. Las papeletas se colocarán entonces en una estufa de hierro fundido y serán quemadas con una sustancia química especial.

Entonces los ojos de todos, tanto de fieles como de turistas que visitan la Plaza de San Pedro, se concentrarán en la chimenea de cobre de dos metros de altura en el techo de la Capilla Sixtina, para ver si salen bocanadas de humo blanco, que significarán que ha sido elegido el papa 266 de la historia. Las primeras bocanadas de humo deberán surgir alrededor de las 8 p.m. del martes.

Si sale humo negro significará “todavía no”, el resultado más probable después de la primera ronda de votación. Habrá entonces más votaciones, cuatro cada día, hasta que sea elegido un papa.

No existe un favorito claro para un cargo que muchos cardenales dicen no querer, pero circula una lista de candidatos para ocupar la silla de Pedro y dirigir espiritualmente a los 1200 millones de fieles que profesan la religión católica.

El brasileño Odilo Scherer parece contar con el favor de la curia vaticana y es sabio de su burocracia. El arzobispo de San Pablo conoce las finanzas de la Santa Sede y forma parte de la comisión rectora del banco del Vaticano.

Por otro lado, suena con fuerza el italiano Ángelo Scola. Arzobispo de Milán, la diócesis más importante de Italia, Scola tiene fama de buen gestor tanto en Milán como antes en Venecia.

De carácter afable, es considerado un candidato atractivo para acometer la reforma interna de la Iglesia, especialmente expuesta a casos de corrupción y batallas como las filtraciones de Vatileaks.

Como líderes pastorales, se barajan los nombres de dos estadounidenses: el cardenal Timothy Dolan de Nueva York y Sean O’Malley de Boston. O’Malley usa Twitter habitualmente. Es un hispanófilo confeso, doctor en literatura española y portuguesa, que tuvo que afrontar a su llegada a Boston los casos de abusos a menores por parte de sacerdotes.

Una de sus decisiones más conocidas fue poner a la venta el Palacio Episcopal de la ciudad para indemnizar a las víctimas.

El próximo papa necesitará sumar 77 votos de los 115 cardenales electores. Y si nadie se acerca a esa mayoría clara en las primeras rondas, cualquier sorpresa es posible.

El próximo pontífice enfrentará una Iglesia en crisis. Benedicto XVI dedicó la mayor parte de sus casi ocho años de papado a reavivar el catolicismo de una tendencia general a la secularización que ha relegado su importancia en la mayor parte del mundo, especialmente en Europa. Los casos de abusos a menores han apartado a muchos fieles, y el crecimiento de la Iglesia evangélica se ha dejado sentir en continentes como África y América Latina.

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