lunes , 21 de octubre, 2019

Baumgartner se tiró desde más de 39.000 metros e hizo historia

El austríaco superó la marca prevista de 36.500 metros y se lanzó desde 39.068 en el estado de Nuevo México. Así batió récords de salto en altura y también de velocidad porque en un momento llegó a descender a 1.342 km por hora, cifra que le permitió romper la barrera del sonido. “¡Misión cumplida!”, expresó a través de Twitter.

El intrépido Felix Baumgartner aseguró que lograr la hazaña “fue más difícil de lo que todos pensábamos”.”Ahí arriba es un mundo distinto”, contó.

El austríaco Felix Baumgartner, de 43 años, quedó en la historia al arrojarse desde la estratósfera y realizar el salto más alto y el más rápido en caída libre.

Este hombre se tiró desde 39.068 metros y según informaciones oficiales de los organizadores, cayó a 1.342 km/h, con lo que rompió la barrera del sonido.

Además superó el récord de salto en paracaídas que tenía Joe Kittinger, un ex coronel de la Fuerza Aérea estadounidense, que en 1960 se lanzó desde 31.333 metros de altura.

A los 83 años, este ex militar hoy formó parte de la misión Red Bull Stratos que quebró su propia marca.

El ascenso hasta la estratósfera duró 2 horas y 29 minutos. Una vez que llegó hasta los 39.068, Baumgartner abrió la puerta de su cápsula y se tiró al vacío, ante una expectativa enorme a nivel mundial.

El salto fue transmitido en directo por el sitio web de la misión, que dispuso más de 35 cámaras en tierra y en aire, y una adosada al traje de Baumgartner.

Barrera del sonido

Felix Baumgartner se había propuesto superar los récords de salto en altura y de velocidad en caída, con el que además esperaba romper la barrera del sonido; para confirmar que había cumplido el tercer objetivo hubo que esperar.

Según la portavoz de la misión, Sarah Anderson, Baumgartner logró romper la barrera del sonido en caída libre. La primera cifra que se conoció marcaba que Baumgartner había alcanzado una velocidad de 1.137 km/h (la barrera del sonido se rompe a los 1.110 km/h en la estratósfera por la menor resistencia del aire) durante los 4 minutos y los 19 segundos anteriores a la apertura del paracaídas. Sin embargo luego se informó que descendió a 1.342 kilómetros por hora.

La duda se generaba porque, en condiciones normales, en la atmósfera terrestre la velocidad del sonido es de 1.234 kilómetros por hora, mientras que en la estratosfera se puede alcanzar con unos 1.110 kilómetros hora por la menor resistencia del aire, según la misión.

Los cálculos de la misión prevén que el récord de romper la barera del sonido sin ayuda mécanica se consiguió en los primeros 40 segundos de caída libre.

En ese lapso, Baumgartner logró controlar el descenso y evitar caer en barrena, lo que le podría haber llevado a perder la consciencia o sufrir una hemorragia cerebral en caso de girar de forma descontrolada.

La caída libre de Baumgartner fue de cuatro minutos y 19 segundos, por lo que no pudo romper el récord anterior, de cuatro minutos y 36 segundos.

En total tardó unos 16 minutos en tocar suelo en un aterrizaje perfecto en paracaídas tras lanzarse al vacío dentro de su traje presurizado, que le protegió de la baja presión y las bajas temperaturas.

El salto coincidió con el 65 aniversario de la gesta del estadounidense Chuck Yeager, el primer piloto que rompió la barrera del sonido a bordo de un caza X-15.

Vida de hazañas

El austríaco se entrenó durante cinco años para este salto, cuyo mayor riesgo era comenzar a girar fuera de control, lo que podría hacerle perder el conocimiento. Finalmente esto no ocurrió y el austríaco aterrizó de pie y en perfectas condiciones.

Su misión estuvo integrada por un equipo de 100 personas, y pretende contribuir a la investigación aeronáutica, para los astronautas y los futuros turistas del espacio.

Baumgartner ya había asombrado con saltos espectaculares desde las Torres Petronas, en Kuala Lumpur, Malasia, y desde el Cristo Redentor, en Rio de Janeiro, Brasil. Sin embargo, su hazaña al tirarse desde la estratósfera le garantizó un lugar en la historia.

Apenas puso un pie en el suelo, el paracaidista declaró en exclusiva a la televisión austríaca Servus, propiedad del patrocinador del proyecto.

 

“Durante unos segundos pensé que iba a perder el sentido”, confesó, debido a la violencia de la caída por la velocidad que alcanzó en los primeros 40 segundos. “Estás bajo presión, no sientes el aire”, declaró.

A pesar de esos momentos críticos Baumgartner no quiso abrir un paracaídas especial para estabilizar el descenso y dijo que “desde el punto de vista de la consciencia, siempre he sabido lo que sucedía”.

“Ha sido muy difícil. Estás deshidratado, estás cansado. Ahí arriba es un mundo distinto, el cuerpo reacciona de forma diferente. Ha sido muy difícil, espero que hayamos superado la barrera (del sonido)”, manifestó.

Los cálculos de la misión preven que rompió la barrera del sonido en los primeros 40 segundos de caída libre, cuando su descenso se aceleró de manera espectacular.

“No he sentido ese golpe sónico, creo que pasa detrás de uno, estaba demasiado ocupado manteniendo el control. No tengo ni idea de si he volado a través de la barrera (del sonido)”.

Baumgartner logró controlar el descenso y evitó caer en barrena, lo que le podría haber llevado a perder la consciencia o sufrir una hemorragia cerebral en caso de girar de forma descontrolada.

La caída libre de Baumgartner fue de cuatro minutos y 19 segundos, por lo que no pudo romper el récord anterior, de cuatro minutos y 36 segundos.

Esa récord sigue en posesión de quien supervisó el salto desde el control central: Joe Kittinger, de 84 años, que se arrojó en 1960 cuando era miembro de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos desde una altura de 31.333 metros.

“Joe se ha ganado que su récord siga después de 52 años”, dijo el deportista con humor.

Baumgartner sí logró el récord de arrojarse en paracaídas desde el lugar más alto y subir en globo al punto más alejado de la tierra, mientras que aún se debe de ratificar que haya superado la velocidad del sonido sin ayuda mecánica.

 

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