miércoles , 11 de diciembre, 2019

Apross deberá cubrir la fertilización a parejas con hijos

La Justicia hizo lugar a amparo de una pareja que ya había concebido mediante ese tratamiento y se le negó la cobertura para tener su segundo hijo. El juez ponderó que “la esterilidad es una enfermedad y su tratamiento no puede ser limitado”.

El juez Rafael Garzón (10ª Nominación en lo Civil y Comercial de Córdoba) ordenó que la obra social estatal cubra el tratamiento de fertilización asistida a una mujer que ya había tenido un hijo gracias a este procedimiento.

El juez declaró inconstitucional la normativa que rige a la Administración Provincial de Seguro de Salud (Apross) ya que excluye de cobertura a quienes han tenido hijos biológicos anteriores.

El magistrado ponderó que “la esterilidad es una enfermedad”, de acuerdo con lo previsto por la Organización Mundial de la Salud, por lo que “no corresponde limitar su tratamiento, como no correspondería limitar el tratamiento de cualquier otra”.

Los accionantes concibieron su primera hija en 2008 costeando con su patrimonio la terapia de fertilización in vitro y en 2011 se afiliaron a Apross porque la entidad resolvió que cubriría los casos de infertilidad, no obstante luego se negó a proveer los medios económicos necesarios del nuevo tratamiento que la pareja requiere para tener su segundo vástago, en función que la resolución 0087/10 dispone que “las afiliadas que hayan tenido hijos biológicos no se encuentran incluidas en los alcances del programa”.

Los afiliados promovieron amparo y el juez les hizo lugar y ordenó que la obra social cubra la totalidad del tratamiento, tras considerar que la reglamentación cuestionada “resulta a todas luces inconstitucional, pues se aparta de manera ilegal de los preceptos que amparan el derecho a la salud consagrados constitucionalmente”.

Se expuso que “es irrazonable limitar el tratamiento de cualquier enfermedad” pues “a nadie se le ocurriría limitar el número de quimioterapias que se otorgan a un enfermo de cáncer, o los días en terapia intensiva que pueda requerir cualquier enfermo”, por lo que “no se entiende por qué se cree que es lógico y legal limitar el número de tratamientos de fertilidad”.

Asimismo, el pronunciamiento señaló que “resulta falaz creer que quien ya tiene un hijo biológico encuentra satisfecho su derecho a ser padre y por eso pierde su derecho constitucional a la salud”, por cuanto “la enfermedad de los amparistas cuando fueron padres (…) de ninguna manera (…) se curó o se mejoró (…), siguen estando igual de enfermos que antes” y “lo único que se ha hecho es proporcionárseles un tratamiento que mitiga las consecuencias de la enfermedad, haciendo posible la procreación”.

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