miércoles , 24 de abril, 2019

Villa, lo que la dictadura nos dejó

La obra de Guillermo Calderón y dirigida por Victoria Monti se presenta este fin de semana, en el marco del Festival de la Palabra. Trata sobre tres mujeres que deben decidir qué hacer con un ex centro clandestino de detención de la última dictadura.

En el mes de la Memoria, la Verdad y la Justicia, la obra Villa, del dramaturgo chileno Guillermo Calderón, se presentará hoy en el Teatro Real, como parte de la grilla del Festival de la Palabra, que se desarrolla en el marco del Congreso de la Lengua.

El espectáculo aborda la temática de las secuelas de la última dictadura cívico militar a partir del debate entre tres mujeres que tienen la responsabilidad de decidir qué hacer con un ex centro clandestino de detención.

Las protagonistas deben ponerse de acuerdo entre reconstruirlo tal cual fue o hacer un museo de arte contemporáneo lo que deriva en una intensa discusión que deja en evidencia la difícil tarea de hacerse cargo de la historia.

Villa es dirigida por Victoria Monti y protagonizada por Cecilia Di Marco, Natalia Mazzalay Tiano y Camila Murias, y desde INC pudimos dialogar en exclusiva con algunas de ellas.

–          ¿De qué trata la obra?

Camila Murias: La obra gira en torno a la pregunta ¿qué hacer con los espacios de memoria que quedaron después de la dictadura? Villa es una obra chilena de Guillermo Calderón y su nombre se refiere a Villa Grimaldi (Un ex Centro secreto de violación y exterminio de ese país). De todos modos, como equipo, decidimos correrla del contexto únicamente chileno para que abarque todos los espacios y países vinculados al hecho de la dictadura y así resuene en diversos lugares. Porque a pesar de ciertas diferencias en formas, el horror fue y es el mismo. En la obra se presentan tres mujeres. Las tres se llaman Alejandra y durante una hora y veinte ellas debaten y atraviesan contradicciones y emociones para llegar a un acuerdo de qué hacer con el espacio de memoria: reconstruirlo tal cómo era o hacer un museo.

Se toca esta temática tan reconocida en el país pero desde un lado poco común, desde el lugar de aquellas personas que pasan sus días en estos espacios, entre éstos archivos oscuros de la historia.

–          ¿Cómo se conformó el grupo?

Camila Murias: Victoria Monti anteriormente dirigió Neva, obra del mismo autor y por su interés en los textos de Calderón eligió Villa para llevarla también a escena. En un principio, ella junto con  Natalia Mazzalay y Gerardo Oberto comenzaron a leer la obra y luego me convocaron al proyecto. Más adelante sumamos a Ceci Dimarco al elenco, a quien yo todavía no conocía. Luego de transitar varios ensayos, Agustina Márquez se integró para comenzar su diseño de luces y ante la necesidad del área de producción y prensa fue que llamamos a Andrea Musso y Josefina Rodríguez, de Phproducciones. El equipo de Villa es totalmente nuevo, nunca habíamos trabajado en conjunto y fuimos generando un código común de creación para así llegar a Villa

–          ¿Cómo fue el proceso creativo?

Camila Murias: Arrancamos los ensayos en marzo de 2017. Fue un proceso largo y productivo. En primer lugar llevó bastante tiempo aprender los textos. Más que los monólogos de cada una, fueron trabajosos los diálogos, que muchos cuánto más simples resultaron más complejos. Mientras que a la par de leer y aprender el guion, fuimos descubriendo términos particulares de los centros secretos e investigando más de la historia, tanto de Chile como de Argentina. Victoria Monti fue oportuna al designar las Alejandras, ya que tomo aspectos propios de cada actriz que resultaron ser acordes a los dichos y expresiones de cada Alejandra, más allá que siempre están atravesadas por contradicciones y dudas.

Desde un principio Victoria nos planteó que no le interesaba llegar a una actuación naturalista, pero con el correr de los ensayos nos fuimos acercando a cierto código cotidiano que, sin embargo, con delicadas transiciones se corre de él. Esto convive con cierto tono de humor que por momentos mantiene el texto y que parece desentonar con una temática tan seria como la de la dictadura, pero por el contrario distensiona, sin por ello quitarle su real peso.

Siempre tuvimos presente que la obra tiene un foco importante en los cuerpos y en el texto, por lo que se definió que tanto el vestuario como la escenografía serían simples, lo que no significa que al no estar sobrecargadas no hayan sido minuciosamente diseñadas.

A su vez, el diseño lumínico mantiene cierta intimidad que de vez en cuando abre al espectador, acercándole más la escena y generando atmósferas con sutiles cambios de intensidad, que van junto a las emociones que transcurren durante la obra.

Durante el proceso, nos acercamos a espacios de Memoria, charlamos con la gente que trabaja en ellos, presentamos un ensayo abierto en el Ciclo Escena y Memoria 2018 en el Archivo D2  y dialogamos con sobrevivientes, hijos e hijas de desaparecidos/as. Todo esto nos hizo dar más cuenta de la importancia de atravesar esta obra con el cuerpo y la voz y compartirla con el público.

–          El hecho de que todo el elenco esté integrado por mujeres ¿es casual o tiene alguna intencionalidad?

Camila Murias: Calderón plantea tres personajes mujeres. Como te decía las tres se llaman Alejandra. Este nombre que las unifica, de algún modo les quita identidad y más que personajes yo diría que ellas son opiniones, pensamientos diversos tal vez, de una misma sociedad. En nuestra puesta en escena decidimos mantener esa elección de género y en cierto modo percibimos que hay un lugar que el autor da al rol de la mujer poniéndolo en foco también en el texto y dando lugar a su vínculo con la historia. Asimismo creo que no es casual llevar esta obra a escena en esta época en la que la figura de la mujer y sus derechos están poniéndose cada vez más en debate y en las que nosotras mismas como mujeres empezamos a despertar y, cómo dice mi Alejandra en Villa, “así una le toma el peso al hecho de que vivimos en un camposanto, de que estábamos dormidas”.

–          ¿Cuál es la respuesta del público a este drama que toca tan de cerca a la sociedad argentina, teniendo en cuenta que 43 años después de la última dictadura todavía aún quedan heridas abiertas y en un momento en el que tanto se discute sobre la solidez de la democracia en la región?

Victoria Monti: El público en general reacciona muy emotivamente. Todas las personas que han ido a ver la obra han sido tocadas de una u otra manera por la última dictadura militar en Argentina. Hemos también tenido la oportunidad de presentarla a personas que actualmente trabajan en la reconstrucción de espacios de la memoria, y que se sienten muy muy identificados con los personajes y profundamente… digamos, teniendo un conocimiento muy profundo de la temática, se fascinan con ver en escena como se cuenta la historia de los que cuentan la historia. Creo que esa es una de las cosas más interesantes que nos pasó con el público. Y si no, en general, la respuesta es muy emotiva.

No sé si hemos tenido oportunidad de hablar una reflexión actual sobre la democracia de hoy, pero si me parece que la obra tiene como muchas capas, quizás una de ellas para explorar es ver cómo repercute eso en el presente, qué hacemos hoy con todo eso. Pero la obra sólo plantea el debate y lo deja ahí como con muchas contradicciones para ver qué hacemos con eso.

–          ¿Cómo se proyecta la obra ahora que se termina la presentación en sala?

Victoria Monti: Bueno, el sábado tenemos la última función en la sala Azucena Carmona del Teatro Real, después de varias fechas ahí.

El año pasado estuvimos en distintas salas de la ciudad; participamos de un festival en Embalse; en el verano participamos de un festival estival de la muni, y ahora la idea es movernos en instituciones, en escuelas o en espacios que sean de interés de esa temática, por eso está el contacto de Ph Cultural Producciones, que es la productora. Y a partir de ahí, el equipo está dispuesto a recibir propuestas para trasladar la obra. Así que la idea ahora es no volver a una sala, pero sí movernos adentro y afuera de Córdoba.

Cabe remarcar que la función de ayer se presentó a sala llena, mientras que hoy será la última presentación de Villa.

Funciones viernes 29 y sábado 30 de marzo a las 21.30 en la Sala Azucena Carmona del Teatro Real. Entradas general a 250 pesos, anticipadas en boleterías del teatro.

Ficha técnica

Autor: Guillermo Calderón (Chile)

Dirección: Victoria Monti

En escena: Cecilia Di Marco, Natalia Mazzalay Tiano y Camila Murias

Escenografía y Vestuario: Gerardo Oberto

Diseño y operación técnica: Agustina Márquez

Difusión: Josefina Rodríguez

Producción: Andrea Musso

Fotografía: Marcos Crapa

Teaser: Georgina Monti

 

Un comentario

  1. Excelente obra teatral, con actuaciones conmovedoras y un guiño impecable que te sostiene de principio a fin. Muy recomendable

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