jueves , 22 de agosto, 2019

Nota editorial: El pasado, ¿pisado?

En los últimos meses hizo un boom de popularidad un juego desarrollado para dispositivos móviles y Facebook llamado “Preguntados”. Esta aplicación consta de jugadores que interactúan y compiten por quien responde mayor cantidad de preguntas en diferentes áreas de cultura general como: Ciencia, Deportes, Entretenimiento, Historia, Arte y Geografía.

El creador, Máximo Cavazzani, anunció que lanzarán una edición especial para el Mundial de fútbol que se disputa este año.

Se me ocurrió qué interesante sería lanzar, luego del Mundial, una versión especial en Argentina para las elecciones presidenciables, donde mediante preguntas con opciones podamos recordar el currículum vitae de los candidatos.

Una de las preguntas podría ser algo así:

¿Qué candidato fue funcionario kirchnerista?

a) Daniel Scioli

b) Sergio Massa

c) Julio Cobos

d) Todos los anteriores

El problema es que si la gente pide un “cambio” en el rumbo del País, tal como aseguran y prometen la mayoría de los candidatos, este juego quizás resulte un poco desalentador y terminen repitiendo aquel memorable “voto bronca” de las elecciones legislativas de 2001, cuando un gran porcentaje de los votantes eligieron votar en blanco, anularlo o no asistir a los comicios (en algunas provincias este segmento había superado al 40 por ciento).

No obstante, no creo que éste sea el caso. Lo cierto es que de aquél “que se vayan todos” sólo quedó el sonido de las cacerolas y el cántico de la gente por las calles, ya que se quedaron todos y ahora están dándose codazos para ver quien puede perfilarse como el próximo candidato a presidente tras la salida del kirchnerismo luego de una década en el poder.

La “década ganada” del kirchnerismo dejó a candidatos que luchan contra los archivos periodísticos por intentar sacarse de encima su pasado K.

Ayer uno de los candidatos preferidos por las encuestadoras, Sergio Massa, sostuvo ante la prensa que no hay posibilidad de llegar a un acuerdo con el gobernador Daniel Scioli para las elecciones del año próximo porque el mandatario “es kirchnerista”.

Que ironía escucharlo del ex jefe de Gabinete de la Nación de hace tan sólo cinco años atrás. No hay que hacer un gran esfuerzo para buscar entre los archivos para recordar su pasado kirchnerista, ese que lo posicionó donde está hoy y sobre el cual reniega.

Julio Cobos se adelantó y lanzó su pre-candidatura presidencial dentro del Frente Amplio Unen. Un grupo muy heterogéneo pero con varios ex funcionarios kirchneristas, empezando por él quien fue nada menos que el ex vicepresidente de la Nación durante el primer mandato de Cristina Kirchner con quien rompió lazos a partir de su “voto no positivo” en la votación del Senado por la Resolución 125. Hasta ahí sólo los diferenciaba, al menos para el público en general, un aumento en las retenciones agropecuarias.

En el FAU también se encuentra Martín Lousteau, ex ministro de Economía del kirchnerismo que impulsaba la resolución 125, al que ahora su compañero de partido, le daba su voto “no positivo”.

El candidato del ¿oficialismo?, Daniel Scioli, cada día se distancia más del kirchnerismo o lo distancian, o ambas cosas. Lo cierto es que los kirchneristas más cercanos a la Presidenta no promocionan su candidatura sino la del actual ministro del Interior Florencio Randazzo o la del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri. No obstante, quien está con ganas de presentarse, según aseguró en un almuerzo de “la señora”, es el senador nacional Aníbal Fernández.

Uno de los pocos candidatos que tiene un pasado “limpio” de kirchnerismo es Mauricio Macri, aunque aún no se sabe si con lanzarse desde el PRO le será suficiente (o al ver que no llega volverá a bajarse como en 2010) o si llegará a un acuerdo con algún partido (hasta el momento, el FAU se encuentra dividido ante sumar a Macri o no, pero cada día son más quienes lo rechazan).

Hermes Binner, otro de los presidenciables y precandidato del FAU, hasta el momento escogió un perfil más bajo (si sigue con ese mismo perfil podría correr la misma suerte que en las últimas elecciones de 2011 que cosechó solo el 16 por ciento de los votos).

Sin embargo, a él no puede achacársele ningún pasado kirchnerista aunque no faltaron dirigentes que lo criticaron por su “cordialidad” con el Gobierno nacional en el pasado.

Para terminar, aún no se conoce si José Manuel de la Sota se prepara para cumplir su sueño (hasta ahora frustrado) de ser candidato presidencial.

Lo cierto es que De la Sota nunca fue funcionario kirchnerista ni se caracterizó por mantener buenas relaciones con el Gobierno nacional, pero sólo para seguir desempolvando archivos no hay que olvidar que en las elecciones legislativas de 2011 decidió dar de baja la lista de diputados nacionales de Unión por Córdoba para apoyar la del kirchnerismo. No pasó mucho tiempo para que se arrepienta de tamaña decisión, pero todo queda en la memoria del ADN político.

Así como hace no mucho para los políticos reconocer su pasado menemista era mala palabra y todos intentaban quitarse ese pasado de encima, hoy ante la retirada del kirchnerismo ocurre lo mismo con muchos precandidatos presidenciables.

Habrá que apelar a la memoria y cada votante decidir si para estos políticos vale la pena aplicar el dicho: “El pasado, pisado”.

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