martes , 16 de julio, 2019

Guillermo Llyal, encuestador independiente: “Las encuestas han sido manipuladas para lograr alguna traslación de votos”

(Especial para INC por Nacho Cadario)

Año electoral y un sinfín de candidatos, de todos los partidos, con todas las ideas, de un lado y de otro. Todo parece indicar que las elecciones de octubre y las primarias de agosto serán decisivas para el futuro del país. Córdoba renueva nueve bancas, de las cuales en tres listas sus candidatos responden al justicialismo, distanciados entre sí pero peronistas al fin. El resto, las de siempre aunque con los radicales muy bien posicionados, según las encuestas. Y si de encuestas hablamos consultamos al encuestador independiente Guillermo Llyal, quien nos explica el uso y el mal uso de las encuestas o sondeos de opinión.

Llyal dice que muchas veces las encuestas se manipulan a favor o en contra de algún candidato y que también, en un número importante de ocasiones los políticos dependen de ellas como si fuera lo único de las campañas y que no podrían vivir sin ellas con tal de saber cómo están parados ante la sociedad.

– ¿En un año electoral habrá guerra de encuestas?

-Calculo que sí, porque es un fenómeno que se viene repitiendo desde hace algunos años. Lo que llamamos el voto útil. Tenemos varios candidatos que se ubican dentro de una misma franja de electores. Como podemos llamarlo, los candidatos son de determinada preferencia y la gente elige frente a la victoria de un candidato que no quieren que sea legislador, o presidente, o gobernador o intendente, despliega sus preferencias de manera estratégica. Entonces las encuestas son una información que puede potenciar la traslación de votos de un sector a otro, o de un partido a otro.

-¿De qué le sirve al candidato o a la gente una encuesta?

-La encuesta es un método de investigación cuantitativo que se usa en ciencias sociales, los que hacemos investigación para determinar algunas conductas sociales que de ninguna manera son determinativas porque existe un plano social subjetivo que se investiga a través de grupos focales. A un político le sirve para la gestión, de cómo piensa la gente, para tratar de interpretar o comprender algún fenómeno social. A la gente generalmente los medios de comunicación lo usan para mostrar determinadas opiniones, hechos, gustos de determinados sectores de la población.

-¿Es ético que no se publique quien encarga las encuestas cuando es de política?

-No, no es ético. Porque uno tiene que manifestar claramente cuál es el universo donde se tomó la muestra, cómo es el nivel de error que tiene la muestra. Una muestra en Córdoba provincia de 400 observaciones casi que tiene un nivel de error tan grande que no sería representativo. O cuando hacemos encuestas sectorizadas o se publican de barrios diferentes, como de Villa El Libertador o de Alta Córdoba, son votantes que tienen un determinado peso y que tienen distintas formas de pensar sobre el desarrollo de la ciudad, la obra pública, las políticas de salud, de educación. Piensan diametralmente opuesto y tienen visiones opuestas de lo que es un gobierno.

-Hubo hace poco en varios lugares encuestas que no se condicen con lo que fue finalmente el resultado. Por ejemplo de Schiaretti en 2007, Mestre en 2011, Maduro en Venezuela, ¿Se equivocan los encuestadores o la gente miente? 

-Puede haber algún trabajo de manipulación de los datos. Uno lo notó en la elección pasada de intendente de Córdoba, sobre quién era el segundo y quién era el tercero, porque eso afectaba principalmente a un sector de los votos peronistas, del voto útil. En esa estrategia, las encuestas han sido manipuladas para lograr alguna traslación de votos. Que no es ético porque no se publicó el universo de la muestra.

-¿Influye en el resultado final difundir encuestas que dan ganador o perdedor a una persona?

-Sí. El caso más particular sobre quién ganaba o quién perdía era en la Municipalidad de Córdoba en la última elección, porque depende de quien creyera la gente que era el segundo en disputa con Mestre era quien en realidad se podía llevar un plus de dos puntos electorales que lo pudiera acercar más a la elección. Ahí la guerra de encuestas era sobre el segundo y no sobre el primero. Todos sabían que Mestre era primero, algunas por más y otras por menos, pero la disputa se daba entre quienes eran segundos o terceros, porque se estaban disputando un mismo electorado, un mismo tipo de votantes. Seguramente la hipótesis de ese consultor en ese momento de Riutort o de Campana era decir: “Si aparezco como segundo y si la gente me cree voy a potenciar el voto hacia mí, si voy a trasladar y fijar el voto peronista en mi opción”. Ese es un mecanismo determinado, después hay otras formas que trabajan con los votos anti, el voto anti juez, el voto anti De la Sota, el voto anti radical. Acá se busca potenciar el voto anti, para lograr que si alguien está ganando o está cerca, la gente vaya y vote en contra.

– ¿Son dependientes los políticos de las encuestas? 

– Sí, porque los políticos miden como una cuestión terminal a la encuesta. No la miden como un momento determinado del devenir de una sociedad. Sabemos que el humor y la opinión cambian constantemente en una sociedad. Pero a veces los políticos lo toman de una manera terminal, de manera tajante, tengo imagen, no tengo, puedo ser candidato o no puedo. Con esto descuidan en sí lo que es la construcción del discurso y la disputa del espacio político por medir un punto más o menos en imagen.

– ¿Puede una encuestadora atender a dos rivales al mismo tiempo?

– No, no es ético. Pero lo hacen. Hay empresas grandes que trabajan de esa forma, pero no es ético.

– ¿Y cómo hacen?

– La verdad es que es muy difícil de determinar cuando alguien trabaja para dos oponentes. Es muy difícil de probar.

– ¿Hay actualmente alguna que haga eso, ahora un grupo mediático y el gobierno no usan la misma?

– Sí, generalmente dividen equipos de trabajo. Solucionan el problema ético dividiendo los equipos de trabajo dentro de su propia empresa. Unos para acá y otros para allá. Recordemos que la encuesta es un instrumento de investigación, como cada instrumento el que lo utiliza es el que le pone el valor y la ética en cuestión. Es como un cuchillo, puede servir como un utensilio o como un arma para matar.

– ¿En Córdoba se manipulan las encuestas?

– Sí. Se manipularon en la elección municipal sobre quien iba segundo o quien iba tercero. Se manipularon buscando un objetivo determinado.

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