martes , 12 de noviembre, 2019
Ministerio-Salud

Subió la mortalidad infantil y bajó la materna en 2016

El ministerio de Salud precisó que el aumento de la tasa tiene que ver, entre otros factores, con la disminución de nacimientos: mientras las defunciones crecieron 2,2%, la cantidad de nacimientos disminuyó 3,7 %.

El ministerio de Salud de la Provincia informó las cifras de mortalidad materna e infantil para el año 2016. Ambas tasas se encuentran en una tendencia general decreciente, aunque la mortalidad infantil evidenció un leve incremento durante 2016, de 0,5 puntos: fue de 8,3 en 2015 y es de 8,8 en 2016 (cada 1000 nacidos vivos).

Asimismo, el informe revela que la mortalidad infantil ha descendido un 42 por ciento entre 2000 y 2016.

En cuanto a los componentes de la mortalidad infantil, se observó que el 70 por ciento de las muertes ocurren durante el primer mes de vida, de manera que las causas perinatales se encuentran dentro de las primeras causas de muerte: dificultad respiratoria del recién nacido, trastornos relacionados con la duración corta de la gestación y bajo peso al nacer, sepsis bacteriana del recién nacido, malformaciones congénitas del corazón y otras malformaciones congénitas.

Asimismo, se observa que el 61 por ciento de las muertes se dio en niños que nacieron con menos de 37 semanas de gestación (prematuros). En cuanto al peso al nacer, 39 por ciento pesaba menos de 1500 gramos, 22 por ciento pesaba de 1500 a 2499 y 29 por ciento pesaba más de 2500.

En el análisis de las cifras encontramos además que el 57 por ciento de las muertes ocurrieron en el sector público -donde a su vez se da el 46,5 de los nacimientos- mientras que un 34 por ciento fue en el sector privado, 8 por ciento en el domicilio y 8 por ciento en otros lugares.

Si se observa la tasa de acuerdo al lugar de residencia materna, el 35,42 por ciento de las muertes corresponden a Capital y 64,57, al resto de la provincia.

En tanto, la mortalidad materna se mantiene en 2,7 (cada 10.000 nacimientos), pero descendió el número absoluto de muertes: 17 en 2015; 15 en 2016.

En el detalle de las cifras de 2016, se observa que el 67 por ciento de estas muertes se debieron a causas obstétricas directas; es decir, las que resultan de complicaciones en el embarazo, parto o puerperio, debido a intervenciones, omisiones, tratamiento incorrecto o debido a una cadena de acontecimientos originadas en cualquiera de esas circunstancias.

En ese sentido, el 27 por ciento de las muertes (4 casos) se debieron a hemorragia, 13 (2) por ciento a hipertensión / eclampsia, 13 por ciento (2) a urosepsis, 7 por ciento (1) a embolia de líquido amniótico y 7 por ciento (1 caso) a aborto por embarazos ectópicos.

De acuerdo al lugar de ocurrencia, el 53 por ciento de las muertes correspondieron al interior (8 casos) y 47 (7 casos) a capital.

“Cuando hemos logrado bajar la mortalidad infantil a un dígito, lidiamos con las causas más duras de mortalidad, que no son fáciles de reducir. Por eso es esperable que la curva experimente estos pequeños incrementos, pero manteniéndonos en la tendencia general descendente”, explicó el ministro de Salud, Francisco Fortuna.

Sobre la mortalidad infantil, la directora de Maternidad e Infancia, Marcela Yanover, precisó que el aumento de la tasa tiene que ver, entre otros factores, con la disminución de nacimientos que se experimentó este año: fueron 494 defunciones de menores de un año sobre 56095 nacidos vivos (2259 menos que el año anterior). Mientras que la cantidad absoluta de muertes aumentó un 2,2 por ciento, la cantidad de nacimientos disminuyó 3,7 por ciento.

Los funcionarios pusieron en relevancia también el impacto de las infecciones respiratorias agudas bajas de la temporada invernal; que en 2016 se presentaron con particular virulencia. No obstante, recordaron que el sistema sanitario se refuerza cada año para dar respuesta a la contingencia; con un incremento de unidades críticas neonatales y pediátricas que permitió superar las 320 camas, tanto en 2016 como en 2017.

Al respecto, Fortuna también remarcó la incorporación de los equipos de alto flujo, una forma de provisión de oxígeno no invasiva que evita que muchos niños y niñas ingresen a terapia intensiva. Esto se implementó en forma piloto en 2016, y en 2017 se pusieron en funcionamiento 30 de estos equipos en distintos hospitales provinciales. “Córdoba ha sido la primera provincia en disponer de este sistema, que ha tenido muy buenos resultados”, concluyó el ministro.

Por su parte, la secretaria de Prevención y Promoción de la Salud, Analía Cudolá, destacó la importancia del sistema de vigilancia y de la disponibilidad oportuna de resultados del Laboratorio Central, que brinda un diagnóstico a las 24 horas, para un tratamiento oportuno.

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