miércoles , 18 de septiembre, 2019

Suau acusó a su socio, empresario y funcionarios por lavado de dinero

En la carta que envió a Senestrari, vincula a personas poderosas con maniobras delictivas. Para el fiscal no se lee una “intención suicida” en los escritos. Rodrigo ante la Justicia. Hay nuevas denuncias contra CBI.

El vicepresidente de la financiera CBI Cordubensis SA, Jorge Suau, acusó su socio, Eduardo Rodrigo, y a empresarios y funcionarios de la Provincia y de la Municipalidad de Córdoba de realizar maniobras de lavado de dinero, según los escritos dirigidos al fiscal Enrique Senestrari y al vicepresidente de la Cámara Federal de Córdoba, Ignacio Vélez Funes, que se encargó de hacer llegar antes de aparecer muerto hace una semana.

Si bien se debe verificar la autenticidad de la misiva, el texto titulado “LAVADO DE DINERO CBI CORDOBENSIS (sic) – RUTA DE DINERO – SI USTEDES ACTUAN URGENTE SE PODRÁ HACER ALGO DE JUSTICIA, LOS MINUTOS CORREN”, advierte sobre maniobras delictivas realizadas por la firma CBI y solicita a las autoridades judiciales que secuestren una PC oculta en un casa particular de un barrio del sur de la ciudad, que contendría información que revelaría las maniobras y los nombres de los responsables.

Asimismo, en el texto el financista asegura que él siempre actuó de buena fe y asegura que tiene todos los bienes a su nombre.

Además, Suau lamenta que dejar a sus hijos a quienes no podrá “acompañar ni ver crecer” debido a “la actitud desleal y totalmente falta de ética (que) han tenido personas en las que –sostiene– he confiado y hoy dicen desconocerme, desconocer la situación y cuya responsabilidad en la caída de las operaciones de Cordubensis es mayúscula”.

En tanto, al revelar los nombres de los responsables de cometer delitos, primero menciona a Eduardo Rodrigo, “CEO de la empresa y responsable de toda la operación financiera”, quien “en forma sistemática se negó a brindar información para poder hacer un seguimiento del funcionamiento” y “responsable exclusivo de todos los ‘mutuos’ que él a su exclusiva firma y sin informarnos, tomó por cifras millonarias, muchas firmas de esas certificadas por una escribana”.

Seguidamente, menciona a otro integrante de CBI “socio formal y fundador de la empresa, hasta 2012 director y presidente y que hoy continúa siendo socio bajo un paraguas legal con cesión de acciones al señor Rodrigo”. También señala a otro socio, “testaferro de las acciones” de dos conocidos integrantes de una concesionaria de autos en Córdoba, y otra de Mendoza.

A estos dos socios los menciona como integrantes de una consultora “que lava sus ingresos en CBI” y sugiere al fiscal consultar a sus empleados, que perdieron “todos sus ahorros” en la financiera.

“Todas estas personas no sólo que hoy no se hacen cargo de situación alguna, sino que dicen desconocer la existencia de la empresas, cuando hasta el mes de enero han cobra(do) sus utilidades y han realizado en forma permanente giros en sus cuentas corrientes de socios”, denuncia Suau.

Respecto a la computadora que contendría la información, el financista asegura que está el lavado de dinero de una “empresa (concesionaria de autos) con la compraventa de autos usados y con las diferencias de precio de las compraventa (sic) de autos en general que realizaba a diario a CBI, concurrían los compradores o vendedores para abonar las operaciones en negro”. Había “en CBI reciberos en blanco que eran completados por Rodrigo o alguno de los tesoreros”, acusa.

Asimismo, en el escrito detalla qué empleados manejaban las claves y operaban el sistema.

Respecto a los empresarios vinculados en el caso, Suau menciona a un matrimonio que junto a la sede de calle Rivadavia generaban una “importantísima cartera de cheques diarios que se monetizaban en CBI”.

Asimismo, devela que en el servidor se conocerá la “operación en negro” de un poderoso empresario cordobés que “durante mucho tiempo pesificó las operaciones” de sus comercios y sus emprendimientos.

También menciona a tres miembros de una familia de empresarios que generaron un importante pasivo a CBI con cheques de empresas y de un club de fútbol local.

La carta involucra a un funcionario provincial que “continúa teniendo operaciones financieras a través de una sucursal de CBI de la cual él es accionista” en Villa María.

“La monetización de cheques en negro supera los dos millones de pesos diarios”, sostiene, para luego indicar que “en la época de Red Bus” llegó a ser de “cinco millones”. En esto involucra a la anterior y actual gestión de la Municipalidad de Córdoba.

“Su eficiencia para hacerse en forma inmediata del servidor es la llave para seguir todo este entramado que ni yo conozco en profundidad”, recomienda a Senestrari y agrega: “A mí me significó mi vida pero al menos quiero que esto no sea gratis para los ingratos, los codicios (sic) y todos aquellos que, con una alta responsabilidad de mi parte por confiar en ellos, se enriquecieron y creyeron que utilizar al otro es gratuito”.

“Para que usted sepa y pueda verificar… en mi cuenta corriente de CBI verá aplicados mis ingresos mensuales, no superaban los 55 mil pesos… No valen una vida, no…”, conclcuye el texto.

Al respecto, el fiscal Enrique Senestrari consideró que no se aprecia una “intención suicida” en la carta.

La carta les llegó al camarista y al fiscal poco después de que Suau fuera hallado sin vida en su Toyota Hilux, muerto por inhalación de monóxido de carbono.

“Desconozco las razones por las que me llegó a mí esa carta. Vino una persona y me entregó esa carta, que él tenía mucho temor y ante cualquier cosa que le pasara, me llegara a mí la carta”, dijo Senestrari.

Por otra parte, hoy se presentaron en Tribunales II seis nuevas denuncias contra CBI. El abogado Carlos Nayi aseguró que en dos días recibió entre 60 y 65 consultas de posibles damnificados.

Las nuevas demandas son por los supuestos delitos de “estafa” y “asociación ilícita”.

(Fuente: La Voz del Interior)

 

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