martes , 20 de agosto, 2019

Siguen las protestas en Brasil

Se anunciaron las rebajas del precio del boleto de colectivo tras las manifestaciones que movilizaron a 250.000 personas.
No obstante, la tensión se mantenía esta noche en San Pablo -donde las protestas de este tipo se iniciaron a comienzos de la semana pasada-, cuyo alcalde, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) que gobierna el país, pidió apoyo para dejar sin efecto el aumento de las tarifas que originó la protesta.
A las 19.15 (misma hora en la Argentina), miles de manifestantes se hallaban frente a la sede de la alcaldía y, mientras algunos quemaban muñecos, varios intentaban forzar una puerta para entrar en el edificio y otros, con remeras blancas, intentaban convencerlos de que no lo hicieran.
Otra manifestación se registraba en San Gonzalo, municipio suburbano de Río de Janeiro, donde hasta poco después de las 19.30 no se habían reportado disturbios.
La decisión de dar marcha atrás con los aumentos pareció alentada por la presidenta Dilma Rousseff, quien esta mañana afirmó que Brasil “se despertó más fuerte” tras las multitudinarias protestas de anoche y aseguró que su gobierno está dispuesto a escuchar “la voz de la calle”.
Más tarde, las autoridades de Recife, Joao Pessoa, Porto Alegre, Cuiabá, Blumenau y Montes Claros anunciaron que reducirán las tarifas, en tanto el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, informó que se reuniría hoy mismo con representantes de los manifestantes para discutir sus reivindicaciones.
Río de Janeiro fue escenario de la más numerosa y violenta de las protestas de anoche, con alrededor de 100.000 manifestantes, varios de los cuales intentaron invadir la sede de la Asamblea Legislativa y apedrearon y arrojaron bombas molotov contra varios edificios estatales y comerciales.
En tanto, Haddad, al término de una reunión con funcionarios de la alcaldía y líderes del movimiento Passe Livre -promotor de las primeras protestas-, condicionó una eventual rebaja del precio de los boletos a un consenso sobre la redistribución de fondos que demandaría.
“Si las personas me ayudaran a tomar una decisión en esa dirección, yo me voy a subordinar a la voluntad de la gente porque soy el alcalde de la ciudad”, afirmó Haddad y advirtió que la suspensión del aumento provocará un desequilibrio de más de 3.720 millones de dólares hasta 2016.
“Yo no le puedo negar la verdad a las personas; debo explicarles que si tenemos que aumentar los subsidios (al transporte, el dinero) va a salir de otras áreas”, subrayó, según reportaron el diario Folha de Sao Paulo y las agencias de noticias ANSA, DPA y EFE.
Las protestas comenzaron el lunes 10 en San Pablo, impulsadas por Passe Livre y referidas exclusivamente al alza del precio del boleto, de tres reales a 3,20 (equivalentes a 1,53 dólar).
Sin embargo, desde el fin de semana se extendieron a varias ciudades y a otros motivos, como la demanda de mayores inversiones en salud y educación públicas, y la crítica al gasto estatal para la organización de acontecimientos como la Copa Confederaciones -actualmente en juego- y el Mundial de fútbol del año próximo.
La situación llamó la atención de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, quien esta mañana, en Ginebra, pidió a las autoridades de Brasil que respondan con moderación a las protestas y a los manifestantes, que prescindan de la violencia para expresarse.
“Con más protestas planificadas, nos preocupa que el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas policiales pueda repetirse”, dijo Pillay en una declaración escrita en la que afirmó que se trata de la manifestación ciudadana más grande de los últimos 20 años en Brasil.
Por otra parte, una encuesta realizada por el Instituto Ibope reveló que 72 por ciento de los brasileños respalda las protestas y 60 por ciento cree que las manifestaciones continuarán hasta que el aumento del precio de los pasajes sea anulado.

 

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