miércoles , 21 de agosto, 2019

Reportaje especial: Vecinos de barrios populares denuncian complicidad entre el poder y el narcotráfico

El submundo del narcotráfico en Córdoba está en boca de todos a partir de la denuncia que un “informante” de la Policía de Córdoba (Juan Viarnés), realizó en el programa de televisión ADN que se emite por Canal 10 y en la cual acusa a la plana mayor de la fuerza de proteger y operar en connivencia con los narcotraficantes. Luego, uno de los uniformados acusados se habría suicidado pidiendo que se limpie “su buen nombre”, vinieron los allanamientos a la Jefatura de la Policía y las renuncias indeclinables del jefe de Policía Ramón Frías y del ministro de Seguridad Alejo Paredes.

Desde los barrios populares cordobeses, este escándalo es -como dicen los chicos- “chocolate por la noticia”. Vecinos afirman que la connivencia de punteros políticos, algunos policías y la droga, no debería sorprender a nadie. Sus hijos tienen que crecer esquivando balas, ofertas para hacer dinero rápido vendiendo drogas en el barrio y lamentando la pérdida de amigos y familiares cercanos que todos los días mueren por “el paco”. La resistencia, aseguran, es difícil ante un panorama desolado, donde los jóvenes no consiguen educación de calidad, cultura y trabajo para ver algo más allá del mundo de las drogas.

Silvina (nombre ficticio elegido para cuidar su identidad) es una de las voces que denuncia a gritos esta realidad que le toca vivir todos los días. Vive en la zona sudeste de la ciudad de Córdoba, en barrio Maldonado, y desde hace 10 años no para de ver cómo los chicos se inician en la droga antes de saber leer de corrido y mueren a causa de la misma sin llegar a la mayoría de edad.

– ¿Cómo es vivir rodeada de narcotraficantes?

– Esto lo vengo viendo hace diez años, cuando empezamos a trabajar en el barrio, no sólo es la policía sino también los punteros políticos que van tomando los espacios donde uno está trabajando con los chicos y vienen y te toman un espacio y te desarman lo que vos venís haciendo.

– ¿A qué se refiere cuando dice que toman un espacio?

– Que te ocupan el espacio, tenés que pelear mucho para que no te lo ocupen, es la misma gente del barrio que vos los viste crecer, los ves todos los días y te tenés que enfrentar con ellos.

– Me imagino que en estos enfrentamientos, muchas veces habrás hablado con ellos, ¿Qué te dicen, por qué eligieron la droga en vez de otro camino?

– Te explican que es una salida laboral para ellos ya. O sea, tener tu “kiosco” es una salida laboral, vos le decís “Dejá eso, que es pan para hoy y hambre para mañana” y me dicen: “¿Qué me ofrecés vos?” ¿Y qué le podés ofrecer vos si vos no tenés nada? Porque también tenés que pelear con el Estado para que te baje una capacitación, que te nombre un profesor para que te dé una capacitación para los chicos, ¿Cuánto hace que uno viene peleando por un pedazo de tierra para que sea para los chicos? Y todavía no conseguís que te den ese espacio de tierra, o sea que estás construyendo un proyecto, por ahora, sobre nada.

– ¿Desde que edad los chicos comienzan a trabajar para los narcos del barrio?

– Ahora están desde muy chiquitos, desde los 8 o 9 años ya están vendiendo, los llaman y les ofrecen. Es más, tenemos una mamá que nos contó que a su hijo se la regalaban a la porquería esa y el chico empezó así porque era regalada y después siguió y quedó atrapado en eso y no lo pudo sacar más.

– ¿Y qué es lo que se está vendiendo en los barrios de Córdoba?

– Paco, porque si tenés cocina ya es paco. Entonces, se empieza con la fana y se termina con el paco, porque es exterminador, porque a los dos o tres meses lo ves a los chicos y es una piltrafa humana.

– ¿Hubo algún caso donde las madres los pudieron sacar de eso?

– No, es que no se pueden recuperar porque vos acá no tenés programa donde los chicos salgan adelante. Hoy estamos con la prevención cuando tendríamos que ya estar con la enfermedad, eso es lo malo porque no tenemos ningún programa de recuperación.

– ¿Terminan muriéndose esos chicos?

– Terminan muriéndose ya sea por la droga o suicidándose, porque tenemos los casos de los chicos que se han ahorcado.

– ¿A qué edad terminan así?

– Lo que hemos visto 16 años, o incluso 15.

– ¿Y no son casos aislados?

– No, en estos tiempos vas a ver muchos casos de chicos suicidados, lo peor es que no dicen que se suicidan porque están consumiendo sino que dicen que se suicidan porque tienen problemas con la mamá o con el papá. No, se suicidan porque tienen problemas con las drogas, es así.

– ¿Y son noticia estos chicos?

– Ni siquiera son noticia, no salen en ningún lado. Solamente que uno la saque y que lo haga ver como noticia porque ellos no son noticia.

– ¿El tema de la vinculación de la droga con la política cómo lo saben ustedes?

– Y porque se ven en el barrio, son los mismos que después le dan la casa, el trabajo, por ahí uno tiene que renegar tanto para que los chicos tengan trabajo en un lugar y vos ves en las escuelas mismas, en el mismo Paicor vos tenés gente que hace lo mismo y yo digo esto porque uno lo ve en las escuelas. Y por ahí tenés que renegar para que le den trabajo a un chico que terminó la secundaria, si es que la terminan porque muchos no la terminan porque ya no se está terminando la secundaria. Poder llegar a que los chicos tengan un trabajo significa terminar trabajando para la política o estar metido en lo mismo.

– ¿Ves una salida a todo esto?

– Yo sólo veo la mano de Dios como salida, porque de la mano del hombre no se puede, el hombre ya está en la corrupción, todos somos culpables de lo que está pasando, tanto los políticos, nosotros como vecinos porque no callamos, quizás sea por miedo o porque no tenemos adónde recurrir pero también somos culpables. Todos tenemos culpa, las escuelas, los dispensarios, que tendrían que ver cómo salir adelante pero hacemos oídos sordos.

– ¿Les pasó de haber recibido amenazas por el trabajo social que ustedes hacen en el barrio?

– En este caso no trabajamos con miedo, porque nosotros no vamos en contra de los narcotraficantes porque sabemos que no podemos hacer nada, lo que sí vamos en contra del Gobierno para que nos bajen planes y capacitaciones para darle otras opciones a los chicos, y el chico elige, es lo único que nos queda. Ofrecerle esto y no lo otro y que elija. No podemos ir contra los narcos, estamos muy lejos, muy larga la distancia.

– ¿Crees que con educación y trabajo se le ganaría la batalla a las drogas en los barrios?

– Sí, con educación, trabajo, cultura. Que los chicos puedan ir a un club, que puedan ver otras clases de lugares, de instituciones, poder salir del barrio. Nosotros ni siquiera tenemos un colectivo para llevarlos a los chicos acá a Río Ceballos, si queremos participar de un campeonato no podemos porque no tenemos cómo llevarlos, porque no tienen cómo. Cuando vos lo saqués al chico y le mostrés que hay otras cosas para hacer, el chico va a elegir y te aseguro que no va a elegir la droga.

Contar esto supone mucho miedo, ellos siguen viviendo allí en esos barrios donde no encuentran una salida posible ni próxima a este flagelo. Mientras algunos se organizan y trabajan en los barrios para conseguir planes de capacitación, servicios como luz, agua, servicios de salud y educación cerca.

Algunas de esas agrupaciones, son parte del Encuentro de Organizaciones (EO), quienes denuncian en un comunicado que “no podemos desvincular esta trama de complicidades de las redes de trata de personas, de los atropellos que se ejecutan en nombre del ´bendito´ Código de Faltas de la provincia, de la criminalización de la pobreza y de la protesta social que se encargan de perseguir al pueblo trabajador y no a las verdaderas amenazas a nuestra sociedad, como el narcotráfico. No podemos desvincularlo tampoco de los desalojos en el campo y en la ciudad, que siempre tienen como contracara algún acuerdo entre el Ejecutivo y las empresas inmobiliarias-“desarrollistas” o el negocio de la soja. No lo podemos desvincular de Monsanto en Malvinas Argentinas, de los desmontes, los incendios y la falsa Ley de Bosques”. Y es esto último lo que van a denunciar una vez más, el próximo 18 de septiembre, en la movilización que se llevará a cabo a las 19, en la ex plaza Vélez Sársfield.

(Redacción y reportaje: María del Mar Job – Fotografía: Facundo Moya)

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