martes , 20 de agosto, 2019

Presentan amparo contra la instalación de Dioxitec en Rio III

El Asesor Letrado de dicha ciudad invocó la Carta Orgánica Municipal que establece una zona de reserva protegida contra toda actividad nuclear para hacer la presentación.

El Asesor Letrado de Río Tercero, Alfredo Brouwer de Koning, promovió una acción de amparo ambiental por medio de la cual ha solicitado que se declare la ineficacia del acto administrativo a través del cual la Municipalidad de dicha ciudad otorgó un certificado de prefactibilidad del uso del suelo con miras a la posible instalación de la empresa química Dioxitek S.A.

El funcionario esgrimió que tal autorización viola “expresamente la Carta Orgánica de Río Tercero”, que “ha vedado la posibilidad de la radicación y funcionamiento de este tipo de industrias en particular y de emprendimientos específicos (centrales nucleares, reservorios, etcétera)”.

Brouwer de Koning concretó la presentación en su carácter de representante promiscuo de las personas incapaces (personas por nacer, menores de edad, etcétera), a quienes el artículo 49 de la Carta Orgánica Municipal les reconoce “el derecho a gozar de un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano” y a que las actividad productivas que se desarrollen “no comprometan bajo ningún aspecto las necesidades de generaciones futuras”. La causa, promovida contra el municipio, será resuelta por el juez de Instrucción de 3º Nominación de Río Tercero, Jorge Torres.

De acuerdo con el Asesor Letrado, “la empresa Dioxitek S.A., por el tipo de productos que fabrica, los insumos que utiliza, y los procesos que lleva adelante, responden al tipo de industria y actividad cuya radicación y funcionamiento se encuentra prohibidas en el territorio de la jurisdicción municipal”.

En efecto, en su presentación, el defensor público invocó que la primera parte del artículo 55 de la Carta Orgánica establece: “el territorio de jurisdicción municipal es zona protegida. No pueden radicarse en él centrales, reservorios, basureros o industrias nucleares”. “La claridad de la norma no admite discusión alguna la intención de los convencionales que dictaron la Carta Orgánica fue clara, constituir una zona protegida, tal como reza el título del art. 55”, recalcó.

Finalmente, Brower de Koning argumentó que la prohibición que establece la Carta Orgánica es absoluta, razón por la cual no es posible ni siquiera ordenar un “análisis de estudios de impacto ambiental”. Esto, en la medida en que “Dioxitek es una empresa que se dedica en forma exclusiva a la actividad nuclear, ya que su función es manipular productos radioactivos y químicos para producir insumos nucleares (dióxido de uranio)”. Por ende, según la presentación, “surge prístino que el acto administrativo de otorgar el certificado de prefactibilidad de uso del suelo ha vulnerado las normativas ambientales contenidas en la Carta Orgánica Municipal”.

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