jueves , 19 de septiembre, 2019

¿Porqué hay personas que mueren en las rutas? Por Pepe Zumarán

Iba a titular esta opinión de otra forma, pero luego de leer bastante en el sitio www.autopistasinteligentes.org, que sinceramente recomiendo, decidí referirme más bien a la gran causa de las muertes que todos los días estamos acostumbrados a ver en nuestras rutas.
Mueren personas en las rutas argentinas porque ha habido una tremenda desidia del Gobierno y los Políticos en la adopción de la fácil solución que es transformar los precarios caminos por los cuales viajamos en autopistas o autovías seguras, limpias, rápidas y baratas para mantener.
Hay otra razón, por cierto, que es la imprudencia y desprecio por la vida de muchos señores al volante, que merece otra columna de opinión y no esta, bastante sucinta por cierto.
Tremenda desidia que significó no haber hecho nada frente al hecho –cierto- de la decadencia y desaparición de los Ferrocarriles de pasajeros y de carga –no digamos desde la década ahora infamada de 1990- sino desde mucho antes.
Pese a la desindustrialización que se produjo en los 90, el número de automóviles, camiones y ómnibus circulando en las rutas argentinas no dejó de incrementarse. Comenzado el kirchnerato, y remozada la fabricación de automóviles nacionales, nada se hizo, excepto las autopistas de la Provincia de San Luis y la de Rosario a Córdoba.
Aquel número de automotores en las rutas ha saturado, hasta a las que hace dos décadas eran casi caminos tranquilos. No son seguros, seguimos con la mayor parte de la red vial constituida por rutas de sólo dos carriles, uno de ida y otro de vuelta.
Aunque todos los conductores en la Argentina fuésemos carmelitas descalzas, el peligro sería casi el mismo. No pueden compartir dos carriles, uno de ida y otro de vuelta, automóviles, camiones con pesadas cargas (no hablo sólo de la época de exportación de granos o soja) y omnibuses cada vez mas altos, inestables, veloces y a cargo de personal cansado.
La Argentina parece haber renunciado a ponerse al día en esta materia al comienzo de este gobierno que ya lleva tres períodos, cuando no se le dio ninguna importancia al tema y se fomentó agresivamente el crecimiento del parque automotor para frenar en parte la desocupación, sin advertir o peor, advertido y no atendido, que el problema de la desocupación también podía atenuarse afectando una gran cantidad de población no muy calificada técnicamente a la reconstrucción de miles de kilómetros de ferrocarriles y construcción de nuevas autopistas o autovías, al menos, que permitieran que el gran flujo vehicular de nuestras rutas tenga espacio por donde circular.
De paso, esa renuncia ocurrió en épocas de vacas gordas; ahora que se vienen tiempos de vacas flacas, no imagino de donde podría salir el dinero necesario, salvo en la solución que propone Autopistas Inteligentes.
Sin ferrocarriles que canalicen gran parte de la carga, autopistas y autovías que permitan que el flujo vehicular tenga espacio para moverse razonablemente, no hay solución al problema de la muerte en la ruta.
Para lograrlo sólo hace falta que nuestros gobernantes y políticos usen un poco su imaginación, como lo ha hecho la gente de Autopistas Inteligentes (repito, vale la pena visitar el sitio), que con imaginación y conocimientos técnicos han desarrollado un sistema que debería dar resultado, el cual por alguna razón, duerme en cajones del Congreso.
Esperemos un feriado largo de Fin de Año sin demasiados accidentes, pero sinceramente, lo dudo.