domingo , 16 de diciembre, 2018

Para el tribunal, el ex comisario Márquez ordenó prácticas de regímenes totalitarios

Al dar a conocer los fundamentos del fallo, los jueces entendieron que el ex jefe del CAP 8 “traicionó la confianza depositada en él, empleando la autoridad recibida como instrumento para violar la Constitución y las leyes “.

La Cámara del Crimen de 6° Nominación de Córdoba dio a conocer ayer los fundamentos de la sentencia que, por unanimidad, condenó al ex comisario Pablo Alejandro Márquez a la pena de tres años de prisión con inhabilitación especial por el termino de seis años para ejercer cualquier cargo o empleo público por los delitos de abuso de autoridad continuada; abuso de autoridad reiterado y coacción.

En la sentencia, el tribunal –que estuvo conformado por jurados populares- consideró probado que el comisarioordenaba a sus subordinados que realizarán aprehensiones de ciudadanos, “aún sin causa”, mediante la aplicación de distintas figuras del Código de Faltas (Ley 8431).

El tribunal, integrado por los jueces Julio Guerrero Marín, Daniel Ottonello y Adriana Carranza, consideró que Márquez ordenó “ilegalmente que se realicen prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios en los que todo se considera válido y convirtió de esta forma las previsiones constitucionales y legales sobre el particular en meras proclamaciones vacías de contenido”.

Asimismo, Ottonello consideró que Márquez, “ostentando la especial calidad de funcionario público -requerida para el tipo penal por ser un delito especial propio, traicionó la confianza depositada en él, empleando la autoridad recibida como instrumento para violar la Constitución y las leyes, cuyo guardián celoso debería ser, repercutiendo negativamente en la administración pública“.

De acuerdo con las declaraciones de los testigos, el imputado les exigía a los policías que prestaban servicio en el Comando de Acción Preventiva del Distrito Policial VIII “al menos dos detenidos por turno” para lograr hacer un ‘colchón de personas detenidas por contravenciones. De esta forma, buscaba generar frente a sus superiores y a la ciudadanía en general “una impresión de eficiencia y efectividad”, a sabiendas de que las órdenes que impartía “eran ilegales por violentar las normas que regulan la materia”.

“La presión ejercida por el comisario Márquez sobre su personal era tal, que el que no cumplía con lo ordenado por él, sufría -a modo de sanción- recarga horaria, en tanto aquellos que sí lo hacían, eran premiados con francos compensatorios. Además, a modo de reconocimiento, se les entregaban diplomas que se exhibían en la comisaría; donde había, a su vez, un cuadro de honor de la dupla policial destacada del mes -por la cantidad de detenidos, que con o sin causa habían logrado en dicho período- (…). De todo ello, no se dejaba constancia en ninguna parte, ya que las órdenes eran dadas en forma verbal y por frecuencia radial”, expresa el fallo.

La Cámara 6° del Crimen agregó que las figuras más usadas para realizar las aprehensiones fueron el merodeo, el escándalo en la vía pública y la ingesta de bebidas alcohólicas en dicho lugar (artículos. 98, 52 y 61 del Código de Faltas).

Por otra parte, la Cámara 6ª recomendó investigar a los “oficiales superiores y subalternos” de Márquez para “así separar los buenos de los malos; paso necesario pero no suficiente para producir cambios” en la fuerza de seguridad.

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