sábado , 20 de julio, 2019

Oposición 2013, o cómo evitar otro triunfo K

No será un año más. Tal vez como nunca, las elecciones de medio término tendrán este año una importancia crucial para el escenario político argentino. El control del Congreso será clave para las aspiraciones no confesadas del kirchnerismo de lograr una reforma constitucional que habilite a Cristina Kirchner a ser candidata en 2015.

En ese escenario, la oposición tiene un doble desafío: por un lado, aprovechar cierto descontento que existe con el Gobierno nacional y transformarlo en apoyo en las urnas. Y por el otro, renovar la enorme cantidad de bancas que pone en juego, que son las ganadas en los comicios de 2009, cuando el kirchnerismo sufrió su única derrota electoral desde que está en el Gobierno nacional.

Por eso, ni siquiera la temporada estival da respiro, y las negociaciones están a la orden del día de cara a octubre.

El primero que intentó patear un poco el tablero fue Mauricio Macri. Con dificultades (como casi todos) para conseguir candidatos potables en los principales distritos, pero con el agravante de que prácticamente no tiene peso territorial a nivel nacional, el jefe de Gobierno porteño no descartó “saltar” a la provincia de Buenos Aires para ser candidato al Congreso.

La sola mención de esa posibilidad generó una fuerte polémica interna en el PRO, entre quienes apoyan semejante decisión y los que les parece, lisa y llanamente, una locura.

La estrategia de Macri es clara: necesita fortalecer su presencia en el Congreso (no tiene senadores y cuenta con 13 diputados, de los cuales 9 ponen en juego sus bancas) para tener una base que le permita ser candidato con chances reales a la Presidencia en 2015.

Por eso, el ex presidente de Boca entregó otra perla política en los últimos días. Por primera vez, dejó entrever que existen negociaciones con José Manuel de la Sota para construir una alternativa política. “Siempre estamos dando vueltas alrededor del tema, pero todavía no hemos encontrado bien de qué manera”, sostuvo tras un breve encuentro con el mandatario cordobés.

Claro que lo que es una clara expresión de deseo de Macri, que le permitiría poner pie firme en Córdoba, donde prácticamente el PRO no existe en cuanto intención de voto, parece por ahora muy lejano.

Desde el delasotismo creen que sólo se trata de una jugada política del porteño para atraer a sus filas a peronistas descontentos. Y aseguran que De la Sota tiene la fuerza necesaria para encabezar cualquier proyecto.

Una de las fuerzas más complicadas de cara a octubre es la UCR. Pone en juego 26 de las 40 bancas en Diputados, y 4 de las 15 en el Senado. La buena performance del 2009, en alianza con el Acuerdo Cívico, hoy es casi una utopía, mucho más después de los pobres guarismos logrados en los comicios presidenciales de 2011.

Y pese a los esfuerzos del titular del Comité Nacional, Mario Barletta, el radicalismo se dirime entre posibles alianzas y la gran cantidad de dirigentes que amenazan con migrar hacia otras fuerzas.

Las recientes salidas a Leopoldo Moreau, Silvana Giudici y Gustavo Posse son sólo el marcarón de proa de un movimiento que podría dinamitar las aspiraciones de reconstrucción del tradicional partido. Y pese a que públicamente hablan de “decisiones aisladas”, nadie se anima a pronosticar hasta dónde llegará.

La situación de la UCR la describió muy bien el cordobés Oscar Aguad, otro de los que podría migrar, en este caso, hacia el macrismo. “Al no tener expectativas de poder, la UCR ya no contiene” admitió.

El PJ disidente y el “sueño” de un Scioli opositor

La otra “pata” antikirchnerista que necesita rearmarse es el otrora Peronismo Federal. Sin un referente claro, las distintas ramas busca el mejor camino que le permita sostener algo de lo logrado en 2009, cuando en la provincia de Buenos Aires, en alianza con el PRO, logró vencer al propio Néstor Kirchner.

Ayer, por caso, Francisco de Narváez, que debe renovar su banca en diputados, mantuvo una charla en Cariló con Jorge Macri, quien desde su intendencia de Vicente López se ha transformado en uno de los principales armadores del PRO. Entre otras cosas, hablaron de “recomponer la confianza”.

Pero el verdadero “sueño” del peronismo no kirchnerista es que el tiempo decante lo que muchos pronostican: que tarde o temprano las aspiraciones presidenciales de Daniel Scioli lo llevarán a divorciarse del kirchnerismo.

Claro que, para eso, habrá que esperar para después de octubre, aunque nadie se anima a descartar que el armado de listas anticipe los tiempos.

Así las cosas, a esta altura parece que sólo el Frente Amplio Progresista que lidera Hermes Binner tiene certeza de lo que le deparará el 2013, en el que seguramente ampliará su presencia en el Congreso (sólo pone en juego 8 de las 21 bancas en el Congreso, y no revalida ninguno de sus 4 escaños en la Cámara Alta).

El resto se debate entre la falta de candidatos que traccionen votos por sí mismo, y las posibles alianzas que le permitan ofrecer una alternativa electoral atractiva.

Mientras, el kirchnerismo hace cuentas, y aunque el control total del Congreso es casi un imposible, una elección aceptable le permitirá aumentar su poder legislativo, y quedar un poco más cerca de impulsar una reforma constitucional. Todos, claro, con la mirada final puesta en 2015.

 

 

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