jueves , 19 de septiembre, 2019

Opinión: Ella y el hombre del camión… Una hipótesis para pensar

Me sugirieron que contara qué pienso de la “pelea” entre Ella y el camionero. Si digo de entrada que me parece una burla al pueblo y una payasada de estos tiempos que corren, dudarán, porque muchos de los lectores están deseando que sea una pelea en serio y que  el Hoffa argentino termine destruyéndola descolgándose de su vestidito negro de luto, o Ella lo destruya para siempre y tenga un movimiento sindical adicto, una vez que los restos del camión insignia queden esparcidos en alguna calle de Puerto Madero, quemado por una turba dirigida por elegantes señoritos camporistas.

Ni lo uno ni lo otro, Ella y Moyano son una sola cosa, no hay diferencias entre ellos porque los une la necesidad de estar a salvo de persecuciones judiciales, y en esto sus destinos son inseparables.
Nada hará uno que realmente perjudique a la otra ni viceversa. Son fuegos artificiales del verano que se prolongarán durante unos días hasta que otro escándalo o medida de ajuste de Ella los desplace de la opinión pública.
No creo en una pelea seriamente planteada ni siquiera en una discusión sobre los asuntos que mas interesan a los trabajadores, en primer lugar mantener el poder adquisitivo de sus sueldos, en segundo subir el mínimo no imponible de ganancias y en tercero poder atenderse ellos y sus familias en el generoso sistema de obras sociales sindicales. Nada fuera de esto importa a los trabajadores.
De otra forma, si esto fuera en serio, el Dr. Recalde ya habría sido echado con cajas destempladas de su jugoso cargo de Abogado jefe de los servicios jurídicos de la CGT (al ser el padre del camporista dilapidador de Aerolíneas, parece más que obvio que la venganza camioneril debería venir por ese lado). Nada pasa sin embargo, y el afamado laboralista sigue en su puesto sin inmutarse y sin que nada asome en el horizonte que pueda perturbarlo.
Al revés, ya habría tomado estado parlamentario la toma por el gobierno de una de las grandes cajas restantes, justamente la de las obras aociales sindicales.
Decía el General Perón (o a él se atribuye el dicho) que los peronistas cuando pelean entre sí parecen una bolsa de gatos, y que en realidad en la tal bolsa los gatos no están peleando sino que se están reproduciendo. Justamente eso es lo que pasa, detrás de la mediática confrontación no hay nada serio, están tratando de desviar la atención de algo, que no es sino el brutal ajuste que vía tarifazo (no otra cosa es la supresión de los subsidios a la electricidad y el gas para la clase media) y la inexistencia de reservas reales de divisas en el Banco Central, dilapidadas en la campaña electoral mediante los consabidos regalos a los habitantes de la madre de todas las batallas, ese distrito que todos conocemos como La Matanza, mas algunos préstamos a empresarios amigos del poder.
Si la confrontación fuera cierta, al menos dos cosas deberían haber pasado ya (hipotéticamente, podrían ser otras cosas parecidas). En primer lugar ELLA en cadena nacional hubiese anunciado un Plan Urgente de recuperación de los Ferrocarriles de Carga con el objeto –supuesto- de dar muchos miles de puestos de trabajo y el camionero le hubiese clavado un paro general so pretexto de cualquier cosa. El movimiento sindical si no tiene pretextos, los inventa, y ELLA, para hacer anuncios e invocarlo a EL, es insuperable.