miércoles , 16 de octubre, 2019
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Obama y Trump comenzaron la transición con una reunión en la Casa Blanca

En medio de un clima frío y de aparente tensión, el presidente y su electo sucesor mantuvieron un encuentro en el que se comprometieron a trabajar juntos para garantizar un traspaso del poder sin problemas. Miles de personas siguen protestando contra el triunfo del republicano.

En medio de un clima frío y de aparente tensión, el presidente estadounidense, Barack Obama, y su electo sucesor, Donald Trump, no quisieron esperar mucho para comenzar la transición y ayer se reunieron en la Casa Blanca, donde se comprometieron a trabajar juntos para garantizar un traspaso del poder sin problemas.

Tras su parada en la Casa Blanca, Trump continuó viaje hacia el Congreso, en donde lo esperaban los dos máximos líderes republicanos del Poder Legislativo, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, para discutir la agenda parlamentaria de cara a la jura presidencial del 20 de enero próximo.

A diferencia de los constantes cortocircuitos que protagonizaron la cúpula republicana y su candidato presidencial a lo largo de la campaña, ayer se mostraron en la misma sintonía y dispuestos “hacer cosas absolutamente espectaculares para los estadounidenses”, según adelantó Trump frente a los medios, flanqueado por Ryan y su futura primera dama, Melania Trump.

Toda la jornada fue tranquila, diplomática, pero igualmente tensa y llena de miradas y gestos de incomodidad. Después de todo, Trump ganó la elección el martes pasado con la promesa de acabar con el legado del actual mandatario Obama en materia de inmigración, derogar su reforma de Salud y dar marcha atrás con el acuerdo nuclear multilateral logrado con Irán en julio de 2015.

Pese a la batalla verbal virulenta que ambos mantuvieron a lo largo de la campaña, Obama y Trump intentaron mantener su encuentro en el marco de la formalidad y la cordialidad extrema.

Al terminar una reunión a solas de una hora y media, dejaron entrar a las cámaras de televisión y se dieron un breve apretón de manos.

“La prioridad número uno es facilitarle el traspaso para que tenga todo lo que necesita en esta etapa” prometió el actual mandatario y destacó que además “ahora debemos trabajar todos juntos, vamos a hacer todo lo necesario para eso“, según la agencia de noticias EFE.

Por su parte, Trump calificó a Obama como “un buen hombre” y anticipó que le pedirá consejos en esta transición. “Discutimos un montón de situaciones, algunas lindas, otras controversiales, pero fue un gran honor que me reciba“, aseguró el presidente electo, que se mantuvo todo el tiempo muy serio.

El presidente electo no sólo tuvo una reunión tensa con un mandatario saliente, sino que también se enfrentó en un clima incómodo con los máximos líderes del Congreso, dos de sus correligionarios.

Una vez en el edificio del Capitolio, Trump se reunió con el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, y con el líder de la bancada mayoritaria de los republicanos en el Senado Mitch McConnell.

Mientras que con McConnell la relación fue fría durante la campaña, Trump y Ryan se enfrentaron a tal punto en los últimos meses que el líder legislativo se negó a compartir un escenario con él y llamó a todo el Partido Republicano a concentrarse sólo en los comicios parlamentarios.

Hoy ninguno de los tres dirigentes dio detalles del encuentro en el Congreso, que fue a puertas cerradas. Otra vez optaron por las formalidades y la cordialidad exagerada.

“Francamente, estamos deseando empezar”, explicó Trump y aseguró que la reunión fue “muy detallada”.

El presidente electo adelantó que tiene “la mirada puesta en inmigración, donde vamos a prestar atención a las fronteras, muy importante. Tenemos la mirada puesta en la salud y tenemos la mirada puesta en puestos de trabajo”, según la agencia de noticias DPA.

Durante la campaña, Trump prometió construir un muro en la frontera con México para impedir la entrada de inmigración ilegal, así como expulsar a los más de 11 millones de indocumentados que viven en el país hace años. Además, se comprometió a derogar la reforma de salud de Obama que intenta dar acceso a un seguro médico a unos 40 millones de personas que no lo tenían.

Finalmente, su política para crear trabajo no está tan clara. Una de las pocas iniciativas concretas que planteó fue imponer un alto impuesto a los productos importados de empresas que relocalicen sus plantas al exterior.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Ryan, congratuló a Trump por conseguir “una de las victorias más impresionantes” que haya visto la democracia de Estados Unidos.

“Ahora estamos hablando de cómo vamos a actuar para conseguir que este país se dé la vuelta y volvamos a hacer Estados Unidos grande otra vez”, dijo Ryan, parafraseando el lema de campaña del multimillonario.

Trump, un empresario que nunca antes había participado en política ni ocupado un cargo público, decidió abrir una página web ayer para atraer durante esta transición a “candidatos” para su futuro gobierno.

El presidente electo deberá nombrar a 4.000 funcionarios, de los cuales 1.000 deben ser confirmados por el Senado, algo que no debería ser difícil ya que ahora la Casa Blanca contará con mayorías en ambas cámaras del Congreso.

Los rumores se multiplican, al igual que los nombres de figuras conservadoras y controvertidas que podrían sumarse al futuro gobierno de Trump. Por ahora nadie está confirmado, pero la lucha intestina entre el ala más moderada y la más radical del Partido Republicano ya comenzó.

Continúan las protestas contra Trump

Desde que el miércoles a la madrugada se conoció la victoria electoral de Donald Trump, miles de norteamericanos protestan en las calles y en las redes sociales con un sólo mensaje: no aceptan que el magnate será su próximo presidente.

Los manifestantes de todo el país fueron convocados por el nuevo movimiento “Not my president” (No es mi presidente), un nombre que surgió como una etiquete en la red social Twitter, ni bien se empezaron a conocer los resultados de las elecciones el martes a la noche.

Además de llamar a manifestarse en todo el país, el movimiento ya convocó en su página de Facebook a organizar una protesta masiva frente a la sede del Congreso en Washington DC, durante la jura presidencial que protagonizará allí Trump el próximo 20 de enero.

“Únete a nosotros el día de la investidura para hacer oír nuestra voz. Nos negamos a reconocer a Donald Trump como presidente de Estados Unidos y nos negamos a aceptar órdenes de un gobierno que pone a intolerantes en el poder“, reza la convocatoria, citada por la agencia de noticias EFE

.Mientras se prepara esa protesta, a lo largo y ancho del país las manifestaciones se multiplican.

Una de las protestas más multitudinarias hasta ahora fue la de Nueva York, donde miles de personas se concentraron anoche frente a la Torre Trump de Manhattan, sobre la Quinta Avenida, al grito de “no es mi presidente”, una consigna que se repitió en el resto de marchas registradas en más de 25 ciudades del país.

“¡Donald Trump, vete! ¡Sexista, racista, antigay!”, coreaban los ciudadanos en las calles de Nueva York.

Una treintena de manifestantes fueron detenidos por desórdenes públicos o cortar el tráfico, según las autoridades, que informaron también que agentes policiales de la ciudad californiana de Oakland resultaron heridos en las protestas.

También fueron numerosas las marchas en las ciudades de Seattle, Filadelfia y Chicago, esta última una ciudad en la que los manifestantes también escogieron el edificio de la Torre Trump como lugar de concentración y corearon insultos contra el magnate.

La capital, Washington DC, así como Atlanta, Boston, Denver, Austin, Portland, Saint Paul o las ciudades californianas de Los Ángeles, San Francisco y San Diego fueron igualmente escenario de protestas y vigilias, muchas de las cuales terminaron con detenciones por parte de la Policía, según EFE.

En Portland, los 2.000 manifestantes, según la Policía, corearon: “No al KKK (Ku Klux Klan), no a Estados Unidos fascista, no a Trump“.

En Los Ángeles, en tanto, centenares de personas ataviadas con banderas de Estados Unidos y México y al grito de “manos arriba, no disparen”, cortaron la autopista 101, una de las principales arterias de la ciudad, provocando enormes embotellamientos durante al menos una hora.

Todo ello se produjo instantes después de que los manifestantes quemaran una efigie de Trump frente a la sede municipal de Los Ángeles. En algunas de estas marchas también se quemaron banderas estadounidenses.

Todas esas ciudades son bastiones demócratas en los que Hillary Clinton ganó este martes con grandes márgenes al republicano Trump, quien, pese a tener menos votos a nivel nacional, consiguió contra todo pronóstico más electores del Colegio Electoral que su contrincante.

Aunque la mayoría de las protestas transcurrieron sin mayores incidentes, en la ciudad de Oakland, cerca de San Francisco, parte de los 6.000 manifestantes formaron barricadas a las que prendieron fuego y se produjeron choques con uniformados en el acceso a una autopista que pretendían cortar.

Algunos policías resultaron heridos y varios manifestantes fueron detenidos.

(Fuente: Telam)

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