martes , 17 de septiembre, 2019

Nunca es tarde para regresar

La sintonía en la que se están moviendo los dirigentes kirchneristas con aquellos schiarettistas evidencia el inicio de una nueva reestructuración peronista, donde atrás quedó el protagonismo K de los últimos años.

En Córdoba, tras las últimas elecciones algo quedó claro, la gente está cansada de ser rehén de las disputas políticas que nunca alcanzarán a quienes verdaderamente la llevan adelante.

Si bien para el kirchnerismo los números alcanzados en las tres instancias previas (municipal, provincial y general de octubre) y ratificada luego en el balotaje evidenciaba la factura social que le pasaban los cordobeses a la ex mandataria Cristina Fernández tras años de gestión en el Ejecutivo Nacional, para el ex Gobernador provincial, y ex pre candidato a presidente por UNA, José Manuel De la Sota, esto tampoco fue gratis.

De la Sota, idealizado como el caudillo del interior nacional e ícono de la disputa entre ciertas provincias del interior con el ex Gobierno Nacional por la discriminación en repartición de presupuesto, garantizaba en las PASO un piso de votos, aquel que le permitió regresar al poder en el 2011, pero que tras años enfrentamiento con Cristina Fernández, fue disminuyendo su techo.

Sin embargo, para los cordobeses, políticos o no, la recomposición social  vino tras los resultados de las elecciones generales del 25 de octubre, donde por primera vez en la historia dos candidatos se enfrentarían en un balotaje. Para los vecinos significó la posibilidad de terminar de una vez por todas con la nafta más cara del país, el peaje más caro, y varias otras cosas que sólo suceden aquí, en la República de Córdoba.

Pero, no nos olvidemos de los protagonistas principales: los políticos. Si bien los escasos resultados en los comicios anteriores evidenciaban un kirchnerismo pobre, con escasa representatividad tras 12 años de mandato, para las figuritas que aparecían en los titulares defendiendo esta especie de “bloqueo” a Córdoba era impensable pensar que su paraguas político nacional iba a desaparecer.

Hoy, a 12 días de Gobierno macrista, aquellos fieles defensores del “proyecto nacional y popular” parecen haberse olvidado las pálidas épocas donde tras  una orden envidada desde la Casa Rosada hacían oídos sordos a los pedidos de los vecinos de diálogo y de encuentro. Hoy, es otra historia.

Pero, como el movimiento peronista tiene en su ADN la capacidad de reestructurarse, reacomodarse y resurgir de las cenizas, nada impide que los antes enfrentados ahora caminen hacia el frente.

Sintonía peronista

El gobernador Juan Schiaretti compartió ayer un acto en Villa María con el nuevo intendente kirchnerista Martín Gill, con quien compartió la idea de trabajar en “conjunto”.

“Tenemos una necesidad y una obligación de trabajar juntos, ese es el objetivo que nos hemos propuesto y hemos encontrado de parte del Gobernador y de los ministros una plena disponibilidad para transitar esta nueva etapa con esa vocación”, puntualizó Martín Gill, ex diputado nacional por el FpV y ex secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación durante el gobierno K.

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