Viernes , 26 de Mayo, 2017
Dia-de-la-Memoria-Cba

Nota editorial: Una sola bandera

El jueves pasado se cumplieron 40 años del golpe militar del 24 de Marzo de 1976, y en el país se movilizaron miles de personas para repudiar la dictadura y reiterar el reclamo de memoria, verdad y justicia.

Estas manifestaciones ratifican que la sociedad en su conjunto ha decidido que la dictadura no debe ser olvidada por ser un mal momento de la democracia, sino por el contrario, recordarla para que las nuevas generaciones tomen conciencia de lo que fue un acto atroz que no se puede volver a repetir.

Asimismo, en Córdoba, la justicia federal tiene a un puñado de envejecidos represores sentados en el banquillo de los acusados, mientras que la fiscal Graciela López de Foloñuk promete ahora comenzar a investigar a los cómplices civiles de la dictadura.

También, el haber recuperado distintos centros de detención como Sitios de la Memoria, es una manera también de hacer justicia para las miles de víctimas que dejó la sangrienta dictadura.

En este sentido, cabe señalar que con motivo de conmemorarse el Día de la Memoria, el intendente Ramón Mestre presentó el primer sitio de memoria municipal, ubicado en el cementerio de San Vicente, donde se realizaron enterramientos clandestinos en fosas comunes.

Todo esto implica un rasgo distintivo con respecto a la actitud que tomaron otras sociedades latinoamericanas, que en algunos casos decidieron no remover el pasado.

Sin embargo, en medio de hechos que deberían significar orgullo para cualquier democracia, aparecen las pequeñeces de siempre que se contraponen con lo que debería ser un hecho histórico. Agresiones en las marchas entre distintos partidos políticos, la pretensión de la izquierda de ser los únicos portadores de la bandera de la memoria, como si el rechazo social generalizado a la dictadura no importase. A eso se le suma los discursos de las legislaturas provinciales y hasta en los concejos deliberantes, alardeando sobre sus aportes en contra de la dictadura. En el medio, miles de ciudadanos comunes que rechazan enfáticamente el “proceso” sin pertenecer a ningún partido político u organización de derechos humanos.

La democracia terminará de saldar sus asignaturas pendientes el día que en la justicia rindan cuentas los civiles que trataban de contactar a los dirigentes políticos, los médicos que firmaban partidas de defunciones truchas, los periodistas que escribieron editoriales complacientes, los abogados que integraron la CAL (Comisión de Asesoramientos Legislativo) y la lista podría seguir porque entre los militares y la gente aterrorizada que no se animaba hacer nada, hubo un puñado que colaboró con los genocidas. Desde la política, queda pendiente el día que en estas fechas todos salgan a las calles con la bandera nacional como única bandera tal como ocurre en las fechas patrias. La memoria tiene solo dos colores: el celeste y el blanco.

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