miércoles , 18 de septiembre, 2019

Nota Editorial: Sorpresas navideñas

No solo el calor extremo sorprendió a los cordobeses en la semana de navidad. El centro de Córdoba fue nuevamente el lugar elegido para canalizar protestas y movilizaciones, pero esta vez no fueron los municipales sino los gremios públicos provinciales lo que hicieron sentir su voz.

La razón no es menor, el gobernador Juan Schaiaretti sorprendió a todos dando cumplimiento a dos de sus promesas de campaña: la derogación de la tasa vial y del diferimiento de los aumentos a los jubilados. En un principio, había trascendido que no habría novedades antes de marzo, sin embargo, Schiaretti puso primera y derogó la tasa vial, mientras que la eliminación al diferimiento jubilatorio llegó con sorpresa: les dio una buena y una mala a los jubilados. La buena es que a partir de ahora los aumentos los cobrarán en simultáneo con los activos, la mala es que a esta altura el 82% es un recuerdo.

La Ley 10.333 establece que el cálculo jubilatorio se realizará sobre 89% de los activos, esto se traduce en que, finalmente, los jubilados percibirán el 73% del bruto de los trabajadores calculado sobre los últimos 48 meses de aporte.

Esto puso a los gremios públicos en pie de guerra, en una fecha que no había muchos oídos dispuestos a escucharlos.

Entre el nacimiento del diferimiento propuesto por el ex gobernador José Manuel De la Sota y su derogación, por iniciativa de Schiaretti, hay un componente en común: la sorpresa. De la Sota lo impuso a través de una Ley votada sin aviso previo un día a las 21,30 hs, horario en el que habitualmente no sesiona la Unicameral. Schiaretti mandó a derogarlo, con sorpresa incluida, el 23 de diciembre casi con los primeros estruendos de la navidad.

Tanto el ex gobernador como el actual, sabían que sus iniciativas eran polémicas pero no optaron por comunicarlo o explicarlo, algo extraño en dos gobernadores que tienen la característica de ser quienes más han gastado en pauta oficial en sus gestiones.

La calidad institucional tantas veces bregada debe ser practicada con hechos y gestos. Hasta un veterano político como Scharetti no termina de aprender que una de las bases del crédito social con sus votantes es la verdad. Las razones, ya sean legales o económicas, que llevan a tomar determinadas medidas, no serán más entendidas por una sociedad a la que se sorprende.

Hablando de sorpresas, no dejó de serlo el hecho que radicales, juecistas y macristas vernáculos acompañaran con su voto la iniciativa. Cada uno quizás lo hizo por razones diferentes. Los radicales por algún sentimiento de culpa, por el decreto impulsado en su momento por Ramón Bautista Mestre, según intentaron explicar algunos, cuando en realidad era más fácil explicar el contexto en que Mestre padre impulsó ese decreto. Los juecistas aún están en periodo de “prueba” por parte del macrismo para ver si finalmente su líder, el concejal Luis Juez, es convocado al gobierno nacional por lo tanto antes de votar miran al bloque del Pro. Por último los macristas, por un lado su inexperiencia política que les brota por los poros por un lado y, por otro, el repetido mensaje de lo bien que se porta Schiaretti con el Presidente Mauricio Macri, no dejó margen para otra cosa que no sea apoyar la iniciativa.

A esta altura, no quedan dudas que el peronismo goza de un oficio que sus opositores no logran desarrollar. Durante los 12 años que gobernó Eduardo Angeloz y los 4 de Ramón Bautista Mestre, en más de una ocasión el peronismo facilitó quorum, o los dos tercios para sancionar iniciativas que resultaban imprescindibles para las administraciones radicales, sin embargo, el peronismo nunca sobreactuó su rol ni dejó de ser durísimo en sus conceptos. Como consecuencia de ello, sus costos siempre fueron casi nulos. El peronismo nunca debió remontar una imagen de ser funcional o socio del radicalismo en el poder, algo que si acompaña a los radicales desde el primer día del peronismo en poder provincial hace ya 16 años. Lo ocurrido en la unicameral indica que el juecismo y el Pro van el mismo camino que los radicales.

Los gobernantes y opositores deben tomar nota de los cambios experimentados en la sociedad Argentina. Es más redituable decir la verdad que apelar a la mala memoria o al olvido, de lo contrario, se corre el riesgo que también haya mala memoria para los acierto que se tengan.

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