Miércoles , 20 de Septiembre, 2017
Cristina Fernandez

Nota Editorial: Parece que fue hace mucho

Guilio Andreotti,  siete veces Primer Ministro de Italia, en medio de una tormenta que sacudía al poder Italiano, fue consultado por una periodista sobre si el poder desgastaba. El veterano dirigente la miró y respondió: “El poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene”.

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner ahora lo sabe y con creses. Prácticamente no pasa una semana sin que se conozca una nueva desventura  de quienes formaron parte del aparato político-empresario del kirchnerismo.

Primero fueron bajas en los bloques parlamentarios, le siguió la desobediencia de hombres claves en territorio bonaerense y luego el mensaje contundente de la liga de gobernadores justicialistas sobre que el poder pasa por ellos.

En paralelo, la justicia ahora toma decisiones que hasta hace poco parecían impensadas y los medios difunden videos que producen verdaderos tornados. Sin embargo, nadie podrá decir que está la mano de la administración de Mauricio Macri detrás de las desventuras del kirchnerismo, más aún, algunos le adjudican al macrismo la intención de no revolver mucho hacia atrás. Nunca se sabrá el contenido de la conversación telefónica que mantuvieron Macri y Fernández de Kirchner horas antes de que asumiera el primero. Algunas versiones adjudican a la ex presidenta la intención de “acordar” condiciones que iban más allá del acto protocolar. Las mismas versiones dicen que Macri no pronunció un no rotundo sino que planteó hablar más delante de esas cosas. Como sea, ninguno de los dos dio a conocer toda la conversación y ambos tenían como.

Volviendo a las desventuras kirchneristas, sin dudas que la denuncia que le formuló la Afip contra Cristóbal López por la presunta evasión por 8 mil millones de pesos, es lo más grave ocurrido hasta ahora porque los allanamientos han incluido hasta agencias del propio ente recaudador. De probarse el delito, queda claro que no hubiese sido posible sin una orden emanada del poder político, es decir Ricardo Echegaray y la propia ex presidenta.

A estos hechos hay que sumarle también la decisión del juez Sebastián Casanello de poner la mira judicial sobre Lázaro Baez, luego que se difundiera un video de “La Rosadita” donde se ve a su hijo y a su contador en plena tarea de contar cientos de billetes.

Indudablemente es  muy saludable para la República que la administración de Macri no esté presionando a la justicia para que avance en causas contra el kirchnerismo, pero por otro lado surge el interrogante de ¿qué hubiese sucedido si Daniel Scioli ganaba las elecciones?. Parece ser que nuevamente se comprueba la regla que señala que en la Argentina es raro que se investigue a fondo al poder, normalmente la justicia avanza de manera directamente proporcional a la pérdida de poder de los involucrados.

En el seno del macrismo, llegar a los 100 días de gobierno en este contexto divide opiniones. Un sector lamenta que el centro de la atención esté los escándalos del kirchnerismo y no en la propia agenda del gobierno, otros en cambio, respiran aliviados porque entienden que esto evita tener que dar explicaciones sobre la inflación y el dólar entre otras cosas.

Pero lo cierto es que ver a la ex presidenta recluida casi en silencio en el sur patagónico y sus empresarios amigos perseguidos por la justicia, hace parecer que fue hace mucho que tuvo que dejar la Casa Rosada cuando en realidad solo han pasado cien días.

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