miércoles , 18 de septiembre, 2019

Nota Editorial: Oportunidad

Salta, Santiago del Estero, Tucumán, La Rioja, por solo mencionar algunas, son provincias donde, cuando uno las recorre, puede ver claramente la generosa presencia del Estado Nacional, sobre todo en materia vial.

Pero en algunos casos, los fondos nacionales no aparecieron solo durante los 12 años del periodo kirchnerista. Se trata de provincias que fueron beneficiadas por la discrecionalidad de los gobierno de turno. Quizás sea más fácil indicar que Córdoba está en la reducida lista de provincias con desencuentros con la Nación, aunque no siempre fue víctima.

Para hacer un análisis al respecto podemos afirmar que Eduardo Angeloz, el ex gobernador radical, y José Manuel De la Sota, el saliente gobernador justicialista, tienen varios puntos en común. Veamos: ambos gobernaron durante 12 años desde el retorno de la democracia y participaron en comicios nacionales; es decir que durante 24 años Córdoba estuvo gobernada por hombres con aspiraciones presidenciales, segundo punto en común. Ambos eligieron como estrategia diferenciarse de los presidentes de su mismo signo político: Angeloz de Alfonsín y De la Sota de a ratos con Menem y muy claramente, del fallecido Néstor Kirchner y luego de su esposa, Cristina Fernández de Kirchner.

La estrategia de caudillo federal enfrentado a la Nación, papel que ambos ejecutaron, le significaron que Córdoba estar lejos del brazo repartidor del poder central, sobre todo en las épocas de mayor bonanza como los fueron los cuatro años de Kirchner y los primeros cuatro de su esposa.

En tanto, se puede diferencia a Ramón Bautista Mestre, quien gobernó solo cuatro años de los cuales los dos primeros estuvieron centrados en recuperar el orden administrativo financiero de la provincia; y la primera gestión del recientemente asumido Juan Schiaretti, que coincidió con el momento de mayor enfrentamiento del delasotismo con el kirchnerismo. Lo que hizo lo hizo con fondos propios y emisión de deudas.

“Juan Viene por la gloria”, dijo hace un mes uno de los hombres que acompaña en el actual gabinete a Schiaretti cuando explicaba que su jefe no entraría en disputas partidarias nacionales y se concentraría en la gestión cordobesa.

El fallo de la Corte a favor de tres provincias, entre ellas Córdoba, que obliga a la Nación a restituir fondos coparticipables que fueron indebidamente retenidos; la decisión inocultable de Macri de considerar a Córdoba, la provincia que le dio el triunfo; la pertenencia del Intendente de la Capital, Ramón Javier Mestre, al mismo espacio político que el presidente, son solo algunos ejemplos de la ubicación casi privilegiada que tiene Córdoba por primera  vez con respecto a la administración central.

Pero no son los únicos guiños a los cordobeses. El Ministro de Turismo designado por Mauricio Macri no solo es cordobés sino que perteneció al gabinete schiaretista. Se dice también que el gesto de sentar a Schiaretti al lado del Presidente en el almuerzo de los gobernadores será seguido por otros gestos como por ejemplo que una de las primeras reuniones del gabinete nacional en el interior sea en “la docta”.

Los allegados a Schiaretti dicen que siempre tuvo la sensación de que los cuatro años que estuvo frente a la gobernación le resultaron poco para todo lo que tenía en mente y, sumando a que el carisma no es una de sus virtudes, hace que no haya sido un gobernante con mucha “proximidad” con la gente, y eso hace sentir que su gestión no fue lo suficientemente reconocida. Algunos dicen que ahí está el origen de su admiración por el Brigadier Bustos, con quien se siente identificado en aquello de no ser reconocidos.

Ahora todo es distinto, siente que los astros están alineados no solo por todas las razones antes señaladas sino porque Schiaretti no tiene aspiraciones presidenciales. Su carrera política llegará a su esplendor, si las cosas salen bien, siendo gobernador de Córdoba.

No hay dudas que este tiempo es la oportunidad de Schiaretti, resta saber si él sabrá convertirla también en la oportunidad para Córdoba.

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